viernes 27 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Las máculas de los promotores del referendo

Pocos procederes han sido en los últimos años puestos en tela de juicio por tantas causas como los actos y omisiones llevados a cabo por quienes promueven el referendo que busca permitir que el Presidente de la República pueda, por tercera vez consecutiva, ser  candidato a la primera magistratura.

Las razones se pueden agrupar en dos grandes conjuntos: por un lado, las que son de orden jurídico, institucional y político. Y el otro, se refiere a las conductas irregulares en que han incurrido quienes promueven tal referendo.

Del primer grupo de causas de censura se han ocupado ampliamente tanto los defensores de tal iniciativa, como quienes se oponen a ella.

Más allá del partido que se tome al respecto, lo que es motivo de reprobación es el alto número de  irregularidades en que han incurrido sus promotores.

Estas últimas comprenden un amplio abanico de anomalías que van desde la torpe y ambigua redacción del texto de la pregunta que debe hacerse en tal referendo, pasando por las conductas indebidas cometidas en materia contable, la sonrojante maniobra en torno a la convocación a  sesiones extras al Congreso el pasado diciembre y la violación de los topes máximos de aportes individuales fijados por las leyes para financiar tal campaña.

La cabeza visible de tanto desatino es Luis Guillermo Giraldo Hurtado, quien no solo impulsó una pregunta espesa y farragosa, sino que a ninguno de los colombianos que se les solicitó que dieran su firma para apoyar tal iniciativa se le leyó el texto de la pregunta; además,  creyó que las normas vigentes para tal tipo de iniciativas podían ser violadas como es el caso de los topes impuestos a los aportes para financiar tal labor.

La campaña en pro del referendo ha estado rodeada de chambonadas. Avergüenza la maniobra llevada a cabo por el gobierno a medianoche el pasado 16 de diciembre para convocar a sesiones extras al Congreso para que la iniciativa no se hundiera; la forma como se financió la recolección de firmas; la participación de uno de los tentáculos de DMG en la campaña; las maniobras torticeras con los  libros de cuentas; las vergonzosas explicaciones dadas por el señor Giraldo Hurtado y por Carlos Alberto Jaramillo, y la poco edificante posición de este último al ser preguntado sobre el proceso abierto en el Consejo Nacional Electoral para investigar las irregularidades cometidas en tal procedimiento y la explicación de que como la sanción es una multa, es de poca monta.

Equivocado está el señor Jaramillo. La más mínima mácula abochorna y la sola posibilidad de que una autoridad los considere culpables de haber incurrido en conductas irregulares es una  mancha indeleble para el referendo. Y hay muchas de ellas. 

 

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