viernes 22 de enero de 2021 - 12:00 AM

Las mil y una noches de El Carrasco

Llegaremos a mayo a pedir nuevas prórrogas que justifiquen la displicencia que se ha tenido al respecto, mientras El Carrasco sigue transformándose de sitio de disposición final de basuras en una bomba de tiempo...
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No queda una sola entidad del orden local, metropolitano, departamental e incluso nacional que no haya hecho la advertencia a los alcaldes del área metropolitana para que atiendan el problema de disposición de basuras con la responsabilidad, la urgencia y la seriedad que la situación lo requiere, no de ahora, sino desde hace décadas, en un recuento deplorable de ineficiencia estatal que hemos hecho ya en este espacio y que nos deja la idea clara de la indolencia de las sucesivas administraciones, una tras otra, que se han dedicado a dilatar las acciones reales de soluciones para heredar a sus sucesores el problema, entre otras cosas, para no asumir el daño político que tales acciones pueden causar.

Lo que tenemos hoy en esa historia de la desidia es otro plazo fatal que seguramente se incumplirá y el final abrupto del convenio que existía entre la entidad Área Metropolitana de Bucaramanga y la UIS para determinar un terreno para el relleno sanitario, ocurrido en agosto pasado. Es decir, nuevamente estamos abocados a una cuenta regresiva hacia mayo, para encontrar que, luego de dos años del más reciente ultimátum, tampoco estará ni siquiera definido el nuevo sitio de disposición final de basuras.

Es inaceptable que se deje siempre para después un problema de tanta complejidad, que afecta la salud pública de manera grave e inmediata, como se comprobó desde los primeros minutos luego del derrumbe de 30 mil toneladas de basura el 3 de octubre de 2018, que llevó al aire una fetidez que afectó de muchas maneras la salud de cientos de miles de personas en amplios sectores sur occidentales del área metropolitana. Es insostenible, por otra parte, que después de tanto tiempo no haya ni acciones, ni sanciones, en un asunto que compromete a una larga fila de gobernantes municipales y departamentales de Santander.

Los actuales alcaldes del área metropolitana y el Gobernador Santander han acumulado ya un año de responsabilidad sobre este mismo problema y, la verdad, no se les ha visto una actitud muy distinta a la de sus antecesores. La prueba es que llegaremos a mayo a pedir nuevas prórrogas que justifiquen la displicencia que se ha tenido al respecto, mientras El Carrasco sigue transformándose de sitio de disposición final de basuras en una bomba de tiempo ,que nos puede conducir a la mayor emergencia de salud por contaminación de este tipo que hayamos afrontado en la historia.

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