domingo 15 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Ley Bucaramanga 400 años, una oportunidad que no puede perderse

Las inversiones que se planteen en lo sucesivo, relacionadas con esta fuente, deben ser planeadas con visión de futuro, por fuera del criterio puramente coyuntural que solo nos ha servido para tener hoy una ciudad planeada a retazos...
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A raíz del aniversario 400 de su fundación, Bucaramanga contará con una ley de la República que impulsará durante 10 años obras de especial importancia y significación para la ciudad. Según el texto legal, “el Gobierno Nacional junto con la Alcaldía de Bucaramanga deberán hacer un plan de inversión para los próximos 10 años, respecto a las obras de interés público, social y ambiental”, toda una oportunidad que llega en el preciso momento en que la pandemia nos deja frente a la necesidad imperiosa de reactivar la economía, desde la base misma de la sociedad, es decir, desde las finanzas de las familias más pobres, que, muchas veces, logra hacerse en buena medida mediante las obras públicas.

Aprovechar esta oportunidad, tanto para el reimpulso económico como para dar un nuevo ritmo al desarrollo de la ciudad, que en las últimas décadas ha sido en extremo lento y, por supuesto, insuficiente, es una responsabilidad histórica que tienen nuestros actuales gobernantes, una oportunidad de apartar las disputas personales y articularse para sumar recursos, proyectos y capacidad de gestión en el gobierno nacional, a fin de que lo que ahora se nos presenta como un afortunado momento para la ciudad, no termine convertido en una decepción más, como tantas que hemos enfrentado últimamente.

Las inversiones que se planteen en lo sucesivo, relacionadas con esta fuente, deben ser planeadas con visión de futuro, por fuera del criterio puramente coyuntural que solo nos ha servido para tener hoy una ciudad planeada a retazos, con un desarrollo desbalanceado por el capricho de cada administración que, muchas veces con mezquindad e irresponsabilidad descarta procesos en marcha al momento de comenzar su gobierno, con lo que solo desquicia y retrasa el progreso general.

Desde que terminó de ejecutarse, a finales del siglo pasado, el brillante plan de desarrollo del área metropolitana, concebido en su mayoría por el arquitecto Carlos Virviescas Pinzón, no hemos tenido una idea de cuál debería ser nuestro proyecto futuro de ciudad como eje del área metropolitana e inscrita dentro de los referentes urbanísticos, sociales y tecnológicos, entre otros, de los nuevos tiempos. La Ley Bucaramanga 400 años podría ser la ocasión ideal para sentarse a replantearnos ese futuro a mediano y largo plazo con obras, planes y programas que nos permitan un desarrollo urbanísticamente armónico, ambientalmente sostenible y socialmente edificante para las generaciones por venir.

editorial
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