viernes 30 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Llegamos a fin de año con una pandemia aún amenazante

x
Escuchar este artículo

Mientras el coronavirus nos mantiene en cifras dolorosas de alrededor de 400 contagios y entre 10 y 15 muertes cada día, comienza a oírse, tanto de parte de entidades nacionales como departamentales, sobre la posibilidad de nuevos confinamientos para contener lo que en algunas partes del país ya comienza a sentirse como una segunda ola o rebrote de la pandemia y evitar que se copen nuevamente las UCI, especialmente en las grandes ciudades.

Al tiempo con estos anuncios, en Bucaramanga se ha detectado que el COVID-19 ha aumentado el comercio informal y, por ende, la presencia de personas en las calles, especialmente las del centro de la ciudad, lo que preocupa por el previsible aumento del contagio en las próximas semanas, conocidas como las de ‘temporada de fin de año’, pero que también son evidencia del impacto negativo que ha tenido la pandemia en la economía de las familias más pobres. La presencia de cientos de personas en zonas comerciales del centro, Cabecera o Ciudadela, entre otras, suele motivar acciones de choque de parte de las autoridades, presionadas por la opinión y el comercio legal que, claramente, se resiente por la informalidad, pero, por esa vía llegamos siempre a la dinámica de la persecución cuerpo a cuerpo a los ambulantes, que siempre regresan a los lugares de donde son repelidos, mientras la causa del fenómeno permanece intacta.

Hablamos del problema sistémico de la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades para unas capas sociales que finalmente encuentran en la calle las últimas opciones de sobrevivencia. El diseño de políticas de empleo sostenibles, de oportunidades comerciales legales, como se ha hecho exitosamente, por ejemplo, con los mercados campesinos en distintas zonas del área metropolitana, podrían crear nuevas condiciones y nuevas soluciones, estas más reales y duraderas para quienes las necesitan.

Hoy tenemos un comercio informal crecido como consecuencia de los confinamientos del primer semestre del año, pero el descuido de la mayoría de las personas y la posibilidad de que en noviembre y diciembre, como ha pasado siempre, el problema de la informalidad se multiplique, nos pone ante la posibilidad de nuevos cierres a finales de este año y comienzos del otro, que golpearán otra vez la economía de la ciudad y el departamento. Si no se procede con diligencia y acierto en las próximas semanas, lo más probables es que pronto hayamos cerrado un círculo fatal de interrelación entre unos confinamientos que nos empobrecen y una pandemia que nos mata.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad