domingo 27 de agosto de 2017 - 12:01 AM

Llegó la hora de las obras

La presente administración tiene que aspirar no solo a terminar el ejercicio de sanear la tesorería, sino a dejar al menos contratadas las obras sociales y de infraestructura que tanto necesita Bucaramanga.

La semana pasada la capital de los santandereanos recibió buenas noticias. Según el gobierno local, luego de numerosas y arduas diligencias se ha logrado disminuir más del 65% del abultado déficit de tesorería que recibió la administración actual.

De los 236 mil millones de pesos en rojo que le tocó asumir a Rodolfo Hernández al llegar a la alcaldía luego de que esta fuera víctima del despilfarro, malos manejos y un saqueo sistemático durante el cuatrienio de Luis Francisco Bohórquez así como su antecesor, a hoy ya no solo se ha solucionado más de la mitad del mon-to, sino que se espera incluso que 9 me-ses antes de lo planeado inicialmente, en el primer semestre de 2019, éste quede saneado en su totalidad.

En pocas palabras, el balance de gestión en ese sentido es muy bueno, pero de quedar ahí, no sería suficiente.

Y no sería suficiente fundamentalmente por dos razones. La primera, porque es responsabilidad de todo gobernante no solo el manejo eficiente y transparente de las finanzas públicas, sino una vez restablecidas, como sería el caso, invertirlas en obras y proyectos que requiera la urbe. Y de esos hay muchos pendientes.

Además, dejar las arcas llenas con fondos sin ejecutar cuando existen tantas necesidades pero sobre todo un serio peligro de que las huestes políticas rojas y sus aliados de siempre hagan hasta lo imposible en materia de artimañas y recursos para recuperar el Palacio Municipal en las próximas elecciones, sería una verdadera irresponsabilidad.

Particularmente, cuando se saben cuáles son sus objetivos non sanctos que traen en la mira, los cuales dejaron ya una vez a la ciudad al borde de la ruina moral y financiera

Así las cosas, la presente administración tiene que aspirar no solo a terminar el ejercicio de sanear la tesorería, sino a dejar al menos contratadas las obras sociales y de infraestructura que tanto necesita Bucaramanga. Eso sí, de manera ética, legal y transparente, ya que esa sería además la mejor manera de asegurar que el esfuerzo de depurar la cueva oscura en la que se había convertido la contratación municipal, no se pierda en el futuro.

Adicionalmente, y este no es punto menor, una administración que no solo limpie las cifras oficiales sino que le responda con logros a sus electores, es la mejor manera de asegurar el apoyo de los santandereanos para exiliar de una vez y para siempre a quienes casi les dejan a su capital desahuciada.

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