miércoles 26 de enero de 2022 - 12:00 AM

Los ataques a Ecopetrol nos devuelven al mapa de la violencia en Colombia

El repliegue del Eln hacia Santander pone de nuevo a nuestro departamento en el mapa de la violencia colombiana. Esperamos que el presidente Duque y las Fuerzas Militares actúen con la eficacia y presteza necesarias para cerrar el paso a esta situación

En los últimos cuatro meses, Ecopetrol ha sido atacado cuatro veces en atentados que se ha adjudicado el Eln. Las cifras oficiales muestran que en 2020 ocurrieron 51 atentados y el año pasado terminó con una cifra cercana a los 30 ataques, es decir, la Empresa Colombiana de Petróleos ha vuelto a quedar en la mira de las fuerzas irregulares que quieren golpear al Estado, sin que, hasta ahora, se haya visto una preocupación especial de las autoridades por controlar la situación, antes de que continúe agravándose.

Más de 80 atentados en dos años, muchos de ellos contra el campo La Cira Infantas que produce alrededor de 30 mil barriles de petróleo al día, es una situación inaceptable, no solamente porque se afecten las instalaciones de Ecopetrol o su producción, sino porque una de las consecuencias inmediatas de estos atentados se sufre en el medio ambiente, al que se le causan daños, la mayoría de las veces irreparables, porque aniquilan la fauna, la vegetación, el agua, recursos decisivos para esta que, sin duda, es una de las regiones más ricas del país.

Pero, además del daño que, evidentemente, se le está haciendo a Ecopetrol y al medio ambiente de esta región santandereana, lo que hay de fondo en esta situación es el avance de una guerrilla que, después de muchos años de repliegue, regresa a la zona y empieza a dar golpes que dejen la sensación de que tienen una capacidad bélica significativa, con lo que comienzan también a rehabilitar un status de interlocución con el Estado que habían rescatado medianamente hace cuatro años, que fue la última vez que se acercó a unas conversaciones de paz.

La exacerbación de la violencia en la frontera nortesantandereana con Venezuela, la presión que ejerce en el Catatumbo la actividad de bandas criminales relacionadas con el comercio de droga, la intensa migración y también la acción de las Fuerzas Armadas de Colombia, han propiciado u obligado a que el Eln, que prácticamente se había asentado en esta región, vuelva a desplegarse hacia algunos municipios llaneros y hacia Santander, lo que pone de nuevo a nuestro departamento en el mapa de la violencia colombiana. Esperamos que el presidente Duque y las Fuerzas Militares actúen con la eficacia y presteza necesarias para cerrar el paso a una situación que creíamos superada, luego de haber sufrido durante décadas, sobre todo en el Magdalena Medio santandereano, el dolor de decenas de miles de víctimas de toda clase de crímenes.

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