sábado 08 de enero de 2022 - 12:00 AM

Los caminos de herradura no conducen al progreso

...más allá del apretujado casco urbano, viven no menos de 10 mil bumangueses, distribuidos en más de 29 veredas y 15 asentamientos, en los alrededores de la ciudad, a los que siempre se les ha tratado con desdén...
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La remarcada deficiencia de las administraciones municipales de Bucaramanga en las dos décadas de este siglo sale a flote cada vez más y en aspectos bastante conflictivos de la vida de la ciudad. Hemos visto cómo el transporte, la seguridad o el aseo, entre otros problemas, van cerrando ciclos cada vez más pequeños entre una y otra crisis, sin que se acometan acciones que rompan esa lógica autodestructiva. Otra de las áreas en las que la acción del municipio ha estado ausente, casi por completo, acaba de denunciarse en Vanguardia y es la que tiene que ver con las vías rurales de Bucaramanga.

Pareciera como si, al igual que le sucede a la mayoría de los residentes de la meseta, a la alcaldía, durante todos estos años, se le hubiera olvidado que más allá del apretujado casco urbano, viven no menos de 10 mil bumangueses, distribuidos en más de 29 veredas y 15 asentamientos, en los alrededores de la ciudad, a los que siempre se les ha tratado con desdén y se les ha mantenido a la deriva, por lo que han permanecido apartados de la atención que requieren y a la que tienen iguales derechos que quienes vivimos en las ciudades.

Uno de los campos en los que se nota el abandono oficial es el de las vías que, según estudio de la actual administración, en un 75% están destapadas y, en lugar de ser los caminos expeditos para conectarlos social y económicamente con sus paisanos, darles acceso oportuno a los centros de salud, comerciales o educativos, entre otros, realmente son el gran obstáculo para su progreso. Comunidades enteras, que dependen económicamente de la agricultura y abastecen principalmente a la ciudad, están a merced del buen clima, la suerte y un transporte especialmente resistente, para poder trasladarse con su familia o sus productos por vías embarradas, erosionadas, peligrosas, lo que les representa un gasto muchas veces tan alto que no hace rentable su comercialización y deteriora, obviamente, su calidad de vida hasta los niveles de la indignidad.

Es importante el interés que ha mostrado esta administración por hacer justicia con esta población, que necesita no solo vías decentes y eficientes, sino cubrimiento de sus necesidades en prácticamente todos los frentes. Es necesario pasar a un ciclo constructivo en las veredas y eso se logra con hechos urgentes y puntuales, pero, sobre todo, dejando una planeación y una financiación de obras asegurada para que la tendencia se mantenga durante los gobiernos que sea necesario hasta cerrar esta brecha.

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