miércoles 15 de junio de 2022 - 12:00 AM

Los desafíos del cambio climático en nuestras ciudades metropolitanas

Todo esto nos lleva a plantearnos no solamente la necesidad de que, desde una política más general y duradera, se asuma con responsabilidad el problema del cambio climático, sino que se trabaje en los múltiples aspectos que intervienen como causa de las emergencias

Una vez más, una tormenta pone en alerta máxima a Bucaramanga y buena parte del área metropolitana y, aunque esto tiene todo que ver con el hecho de pertenecer a países no desarrollados, como se nos conoce aún, es también cierto y justo señalar, como lo hizo el alcalde Juan Carlos Cárdenas en Vanguardia, que parte de la razón de estos ataques desproporcionados de la naturaleza se deben al cambio climático, una realidad que, aunque golpea permanentemente a toda la humanidad, hay sectores que se empeñan en desconocer, sin tomar en cuenta que, como nos sucedió el pasado lunes, sus consecuencias son altamente peligrosas para cualquier comunidad en cualquier momento.

Los estragos ocasionados por el fuerte aguacero al finalizar la tarde del lunes alcanzaron a ser graves en el barrio San Martín, pero también hubo 145 casas afectadas en el área metropolitana, además de una situación caótica en el oriente de la meseta, en el área de Cabecera, El Jardín y Terrazas, y cientos de pequeños destrozos en distintos puntos de otras vías y barrios de Bucaramanga. Todo esto nos lleva a plantearnos no solamente la necesidad de que, desde una política más general y duradera, se asuma con responsabilidad el problema del cambio climático, sino que se trabaje en los múltiples aspectos que intervienen como causa de las emergencias que, algunas veces, se transforman en tragedias.

Tenemos necesidades sentidas en los deleznables suelos de las escarpas de Bucaramanga, donde se han asentado miles de personas en edificaciones sin las mínimas condiciones técnicas o materiales idóneos para protegerlos; tenemos varios kilómetros de redes de alcantarillado que o requieren actualización, o mantenimiento, y que, además, es un problema que se agrava seriamente por la incultura ciudadana que convierte esta red en un botadero de toda clase de elementos que la obstruyen; tenemos vías que se inundan siempre que llueve, sin que se hayan corregido, aunque llevan años causando toda clase de problemas.

Hasta las ciudades más avanzadas del mundo se desquician frente a un sorpresivo temporal de viento y lluvia, pero en nuestras ciudades, aún en crecimiento y desarrollo infraestructural, estas emergencias son más frecuentes y suelen revestir mayor gravedad, por lo que, además de todas las necesidades que debemos cubrir para prevenir daños y tragedias humanas, se deben ampliar y fortalecer todos los sistemas de atención de esta clase de emergencias, para que, como sucedió esta semana, se pueda responder pronta y eficazmente frente a la situación.

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