miércoles 07 de abril de 2010 - 10:00 AM

Los mismos con las mismas

La vieja afirmación que titula este espacio editorial, suele aplicársele generalmente al sector político, particularmente en época de elecciones.

Sin embargo, el fútbol parece contagiado de esa misma enfermedad. Esa dolencia en la cual son las mismas personas y sus amigos quienes se entronizan en los cargos principales y sin importar resultados, permanecen atornillados en los mismos, si acaso con salidas temporales, que no permiten una renovación seria.

Se trata, en pocas palabras, de las popularmente llamadas roscas en su máxima expresión.

Roscas en su máxima expresión que una vez más parecen decididas a prender sus motores a todo vapor con la elección del nuevo Director Técnico de la Selección Colombia.

La designación del cargo, que para un observador desprevenido podría no revestir mayor importancia, en la realidad es trascendente para el país por tratarse del deporte predilecto de la gran mayoría de los colombianos y uno de los factores que más fortalecen la unidad nacional en una sociedad donde la cohesión no es precisamente una de sus características más acendradas.

Pues bien, como se mencionaba párrafos arriba, nuevamente vuelven los mismos con las mismas a la Selección Nacional. El nombramiento casi confirmado de Hernán Darío, el Bolillo Gómez como Director Técnico, no solo divide profundamente a la opinión pública, sino que levanta grandes cuestionamientos sobre lo que será el futuro cercano del equipo nacional.

Es que a pesar de que ni siquiera se ha jugado el mundial de Sudáfrica, ya hay que pensar en las eliminatorias para el de Brasil en 2014. Y de analizar los resultados más recientes de Gómez en los equipos por los que ha pasado, la conclusión que salta a la vista es que no es la persona adecuada para que Colombia vuelva a un mundial después de tres fracasos consecutivos.

El más reciente paso del Bolillo por Santafé fue un absoluto fracaso y su última actuación en Ecuador también dejó mucho qué desear.

Y sí, es cierto que tanto él como Francisco Maturana le dieron muchas satisfacciones al país en materia futbolística a finales del siglo pasado. Le devolvieron incluso la confianza a una sociedad acostumbrada a perder y lograron además resultados históricos en algunos juegos y campeonatos.

Sin embargo, tanto el uno como el otro han evolucionado muy poco en sus conceptos, estrategias, tácticas y apreciaciones, tan necesarias para triunfar en el fútbol  moderno, lo cual debería poner a pensar seriamente a los miembros de la Federación y concretamente a su cabeza Luis Bedoya, en otra persona.

De hecho, no pocos sectores de la hinchada y la prensa claman hace rato por la designación de un profesional extranjero, tal como lo hizo Chile; un profesional que ajeno a los intereses económicos y personalistas locales pero actualizado en las más recientes tendencias del deporte, bien podría recuperar la fe pero sobre todo, los logros perdidos en los últimos lustros.

El nombramiento de Gómez aún no es oficial. Todavía pueden considerarse otros nombres teniendo en cuenta que la polémica y las discusiones, siempre y cuando se realicen de manera respetuosa y sana, siempre serán de gran utilidad para cumplir las metas trazadas.

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