miércoles 29 de julio de 2020 - 12:00 AM

Los portales de Metrolínea, obras que se pierden en el tiempo

Este es el lamentable panorama de los portales de Metrolínea, que debían ser una gran fortaleza del servicio y se han convertido en una de las mayores deficiencias sufrida por los habitantes del área que terminan por elegir el transporte ilegal, a pesar de los grandes riesgos que esto significa...
Escuchar este artículo

E l 19 de julio de 2012 publicaba Vanguardia una información según la cual Metrolínea y sus socios, los alcaldes del área metropolitana, se habían obligado con el Ministerio de Transporte de la época, entre otras cosas, a abrir la licitación para el Portal del Norte, una obra que debería contratarse en noviembre de ese año y empezar a ejecutarse al año siguiente. Ocho años y una semana después de haberse anunciado ese compromiso formal, el Portal del Norte ha pasado por toda clase de aplazamientos, estancamientos, reestructuraciones, rediseños y ahora un nuevo retraso causado, según los responsables de la obra, por una ‘fractura geológica’.

Así va este proyecto que, como tantas obras públicas en Colombia, cabalga de uno a otro año sin terminar los trabajos, sin prestar el servicio para el que fue diseñado y aumentando los presupuestos por cada imprevisto que lo demora y lo encarece.

Del diseño con el que comenzó la obra, muchos años después de lo que se había prometido, hasta hoy, el presupuesto inicial de $31.824 millones ya roza los $40 mil millones, y los 40 mil pasajeros diarios que deberían movilizarse diariamente por allí, con comodidad y seguridad, siguen esperando en los andenes a que la obra concluya.

Pero, tratándose de las obras de Metrolínea, pareciera que lo que para otros es insólito, allí es lo común: el proyectado como el portal principal, el de Floridablanca, quedó solo en sus cimientos, que hoy se pudren a la intemperie sin que la empresa sea capaz de solucionar el problema y sin que los usuarios del sur tengan tampoco, una década después, la gran estación ofrecida. Entre tanto, en Girón, luego de otros tantos aplazamientos, la obra se terminó, pero oficia como portal fantasma a un lado del anillo vial, por cuanto la empresa no ha encontrado la manera de abrir sus puertas y darlo al servicio. También con años de retraso sobre el cronograma original, el único portal que está al servicio, solo desde el 19 de diciembre pasado, es el de Piedecuesta, que tuvo un costo cercano a los $36 mil millones.

Este es el lamentable panorama de los portales de Metrolínea, que debían ser una gran fortaleza del servicio y se han convertido en una de las mayores deficiencias sufrida por los habitantes del área metropolitana que, por esta y otras muchas razones, terminan por elegir el transporte ilegal, a pesar de los grandes riesgos que esto significa.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad