lunes 28 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Los problemas estructurales que acumula la educación en Bucaramanga

El atraso de cobertura de la alcaldía en Bucaramanga quedó al descubierto con las necesidades que planteó la pandemia y el sector educativo recibió uno de los impactos negativos más grandes en esta área
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Aunque aún nos encontramos en tiempos difíciles, en los que, según los epidemiólogos, en Santander apenas comenzamos a caminar la meseta del pico de la pandemia causada por el coronavirus, ya podemos identificar las áreas de la vida local y departamental que han sufrido mayores daños estructurales, es decir, sectores que con mayor dificultad y en tiempos más prolongados podrán regresar a los estándares que existían antes de la emergencia.

Para buena parte del departamento, pero, sobre todo para Bucaramanga, la de la educación es un área seriamente afectada que ha tenido que enfrentar desafíos gigantescos y que, precisamente por esto, a pesar de su respuesta institucional a los retos creados por la emergencia, nos deja en este final de año, grandes incertidumbres, tanto por la deficiente formación que recibieron este año los casi 78 mil estudiantes que lograron permanecer en el sistema, como aquellos miles de niños que, por carencia de recursos tecnológicos, se vieron privados de su derecho a recibir educación. En Bucaramanga se calcula este número en 1.363, que seguramente para final de año habrá crecido, en tanto el problema central de la falta de conectividad de los alumnos no se ha superado.

La semana pasada, la Secretaría anunció la distribución de 18 mil tarjetas SIM para la cuarta parte del total de niños matriculados que han tenido que limitar su aprovechamiento escolar al trabajo esporádico con guías, porque no han podido beneficiarse de las clases virtuales en vivo, o tener contacto con sus maestros por redes sociales para resolver dudas, o con sus compañeros para los trabajos grupales, etc. La iniciativa de la Secretaría es un esfuerzo plausible, pero si esto no cuenta con el respaldo financiero y tecnológico de la administración, quedará solo en una acción coyuntural y una solución temporal a lo que, como decíamos al comienzo, está convirtiéndose en un problema estructural.

El atraso de cobertura de la alcaldía en Bucaramanga quedó al descubierto con las necesidades que planteó la pandemia y el sector educativo recibió uno de los impactos negativos más grandes en esta área. En el Norte de la ciudad, por ejemplo, donde predominan los estratos 1 y 2, el 74% de los hogares carecen de cobertura y los puntos wifi siguen sin operar, a pesar de las promesas del alcalde Cárdenas. Debido a la pandemia, este año para la educación municipal ha sido catastrófico y no tenemos muy claro cómo se corregirán en 2021 los problemas sistémicos acumulados durante esta vigencia.

editorial
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