lunes 27 de enero de 2020 - 12:00 AM

Los reductores del absurdo

Estos reductores son la muestra de cómo a veces en el país se hacen las cosas de forma mediocre y absurda, y las “soluciones” terminan siendo peores que las situaciones que pretenden corregir.
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El pasado viernes, la ya caótica movilidad del área metropolitana se convirtió en un asunto que sobrepasó todos los límites. El anillo vial que comunica la autopista a Floridablanca con Girón colapsó y el trancón que se formó fue tal, que infartó la movilidad en todo el sector de Cañaveral. Por cuenta del colapso vial, recorridos que se hacen en 20 minutos se tornaron de más de una hora, y en la vía a Floridablanca la fila de vehículos llegaba hasta la Universidad Pontificia Bolivariana. ¿La razón?: los absurdos reductores de velocidad que instaló el Instituto Nacional de Vías, Invías, en el Anillo Vial, a la altura del Centro Empresarial Natura, que obligan a todos los conductores que atraviesan esta vía nacional a detener sus vehículos, pues el tamaño de los reductores es tan exagerado, que obliga a suspender la marcha. Como resultado de la instalación de estos reductores, además del colapso a la movilidad, la accidentalidad en este tramo vial se disparó y en pocos días ya se han registrado varios accidentes y caídas de motociclistas, incluso el grave choque ocurrido entre una tractomula y un bus intermunicipal en horas de la noche.

Estos reductores son la muestra de cómo a veces en el país se hacen las cosas de forma mediocre y absurda, y las “soluciones” terminan siendo peores que las situaciones que pretenden corregir.

La historia de la instalación de estos reductores se remonta a la acción judicial interpuesta por la Defensoría Regional del Pueblo, para preservar la integridad de los peatones que transitan entre el sector de Papi Quiero Piña y la glorieta de Makro, dado que sobre esta vía nacional se extienden centros empresariales, establecimientos de comercio y unidades residenciales, que se traduce en cientos de transeúntes que, ante la ausencia de puentes peatonales, corren peligro cuando intentan cruzar esta vía. Por esta razón, el Tribunal Administrativo de Santander, en el marco de esta acción, ordenó al Invías, como medida cautelar, la instalación de “cebras peatonales, reductores de velocidad o paleteros”, que permitan el cruce de los peatones por este sector. El resultado: los bloques instalados hace una semana, que tienen a la ciudad colapsada, accidentada y en caos.

Por supuesto que nadie se opone a la obvia y necesaria protección de los peatones. Eso no tiene discusión, pero la medida tomada por el Invías es a todas luces absurda. Lo que se necesita, y es lo que han estado pidendo desde hace años al Invías, tanto los empresarios apostados en el Centro Empresarial Natura como los habitantes del sector, es la construcción de un puente peatonal.

En la mañada de hoy lunes, delegados del Invías, el alcalde de Floridablanca, Miguel Moreno, y funcionarios de la Dirección de Tránsito se reunirán para buscar soluciones a esta situación. Lo que se espera es que de tal encuentro salga la decisión de iniciar de inmediato la construcción de los puentes peatonales que requiere la comunidad.

Los ciudadanos esperamos una solución concreta e inmediata a este caos, antes de que se convierta en una inevitable tragedia vial.

editorial
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