lunes 10 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Mal comienzo para la educación

En estas últimas semanas hemos encontrado e informado de instituciones educativas del área metropolitana que tienen que rotar las aulas para distintos grupos de alumnos porque en los colegios, por distintos motivos, no se cuenta con la capacidad para atender al número de estudiantes que se matriculan
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Casi siempre, los comienzos del año escolar son traumáticos por varias carencias en las instituciones, y esta es una situación que suele agravarse cuando, además de un nuevo calendario académico, está comenzando un gobierno y no existen ni la experiencia necesaria de los nuevos secretarios de despacho, ni los recursos o la disponibilidad inmediata de los mismos, en lo que es prácticamente una de nuestras peores tradiciones: la improvisación.

En estas últimas semanas hemos encontrado e informado de instituciones educativas del área metropolitana que tienen que rotar las aulas para distintos grupos de alumnos porque en los colegios, por distintos motivos, no se cuenta con la capacidad para atender al número de estudiantes que se matriculan, con lo que se crea la injusta situación de mantener a los niños y jóvenes en condiciones inadecuadas y, por lo tanto, recibir unas clases que no pueden responder a condiciones pedagógicas idóneas.

Un caso que ilustra a las claras este tipo de situaciones es el que se presenta en la Institución Educativa Nuestra Señora de Belén, en el sector de Puerto Madero, en Girón, donde nada menos que 1.265 estudiantes matriculados están hace más de dos semanas sin asistir a clase, lo cual se debe a que la Administración Municipal decidió abrir las puertas de esta nueva infraestructura educativa, sin contar con una planta docente asignada por el Ministerio de Educación. Es decir, en algunas partes están los profesores y los alumnos sin salones, mientras en otras están los salones construidos, sin estrenar siquiera, con más de 1.200 alumnos matriculados, pero sin profesores que dicten las clases.

Algo de esto es lo que ocurre, también en Girón, en la Institución Educativa Diana Turbay Quintero, donde la falta de pupitres obligó a los directivos a organizar una rotación de salones para que no hubiera un mismo grupo de estudiantes que siempre tuviera que recibir sus clases sentados en el suelo. El resultado de esto es que cerca de cinco cursos se quedan diariamente de forma irregular.

Situaciones similares se han conocido en Floridablanca y otras instituciones del área metropolitana, en las que, excepto en Bucaramanga, el cambio de secretarios de educación, además de las malas herencias, causan atrasos y traumatismos de toda índole para miles de niños y jóvenes que esperan que desde el primer día de clase existan las condiciones adecuadas para ejercer su derecho fundamental a la educación.

editorial
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