sábado 06 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Mal momento para dos profundas crisis

El país está en un semestre electoral. Tras la puja por las curules del Senado y la Cámara de Representantes hay un telón de fondo: la campaña por la Presidencia de la República, esa que pese a parecer que está suspendida en el aire, es usada por todos los aspirantes al Congreso para que los identifiquen propios y extraños. Es época de tanteos y cada propuesta, por etérea que sea,  pretende ser aceptada por el electorado.

Desafortunadamente, dos asuntos de gran peso exigen soluciones en medio del alboroto electoral: la crisis del sector salud y la reforma a la Justicia. Ambas necesitan, sin dilación, medidas radicales y atinadas.

La noticia del día son los decretos expedidos por la administración Uribe para enfrentar la crisis del sector Salud. En torno a ellos todos los colombianos han tomado partido.

Y en los temas que a diario son noticias hay delicados asuntos que pertenecen al universo de la Justicia. La elección de Fiscal, los procesos por los 'falsos positivos', la parapolítica, la Yidispolítica, la investigación de varios magnicidios, los procesos por crímenes de lesa humanidad, los delitos cometidos por funcionarios del DAS, el holocausto del Palacio de Justicia, las decisiones administrativas sobre caducidad de cruciales contratos estatales para ejecutar macroproyectos de infraestructura, y de contera, las decisiones de la Corte Constitucional sobre el referendo y el control de constitucionalidad de los decretos proferidos en desarrollo de la Emergencia Social decretada para enfrentar la crisis de la Salud.

Y en la médula espinal de todos, los altos índices de impunidad y la alarmante congestión de procesos que hay en los Despachos Judiciales.

¿Qué propuestas serias y no de oportunidad se oyen sobre la crisis del sector Salud? ¿Quién plantea que la Justicia no necesita una reforma sino una permanente adecuación al giro de los tiempos y para ello se debe convertir en política de Estado? ¿Quién se pronuncia sobre cuál debe ser la política criminal que se adopte? ¿Qué hacer con el Consejo Superior de la Judicatura y quién debe administrar los recursos económicos de la Rama Judicial? ¿Cuál debe ser el sistema de elección de los magistrados de las Altas Cortes?

Y de ñapa, el equipo creado por el Ministerio del Interior y de la Justicia para recomendar soluciones a los problemas de la Justicia, propuso que las Altas Cortes se fusionaran en una sola que conozca de la Justicia ordinaria, el control Constitucional y los procesos que se ventilan ante la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo.

En mal momento afloraron las crisis de la Salud y la Justicia: el  efervescente proceso electoral se presta más para el bochinche que busque captar votos que para hacer sosegadas reflexiones sobre ellas. Y eso no le conviene ni a la Salud, ni a la Justicia y por ende, al país.

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