viernes 29 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Maniobras malsanas en entidades regionales

más de un centenar de supuestas asociaciones sin ánimo de lucro e hipotéticas ONG pretenden lograr asiento en la Junta Directiva de la CDMB.
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En los últimos meses nuestra región ha sido escenario de las maniobras malolientes que llevan a cabo “clanes” electoreros para manejar a su antojo los órganos de administración, la dirección de los contratos estatales y las políticas de entidades públicas de importancia para Santander. Y mientras varios “emires” de la politiquería regional se dan de dentelladas pujando para seguir “reinando” en la región, la labor de las entidades de control estatal ha sido débil, desdibujada.

La puja por la designación del representante legal de Empas, la disputa a arañazos que ha habido para lograr designar al gerente de la CAS, las zancadillas puestas para lograr “reinar” en la junta directiva de la CDMB, abochornan. Los contendientes están enzarzados en pútridas zambras a la luz del día, y la ciudadanía sabe que la razón de ser de tales agarrones son los presupuestos de dichas entidades, el señalar como se “repartan” los cargos a proveer en la nómina de dichas entidades, el indicar a quiénes adjudicarles contratos estatales, el orientar el sentido de las pocas obras que se lleven a cabo, “las mordidas”, el usar los dineros públicos como si fueran caja menor de tienda de barrio, el protagonismo en la política regional y muchos beneficios indebidos más.

De ñapa, es una cachetada a la transparencia el desdibujado papel que han jugado entidades de control como la Procuraduría, las Contralorías y el resto de “ías” que hay. Pero hay otros sinsabores, pues más de un centenar de supuestas asociaciones sin ánimo de lucro e hipotéticas ONG pretenden lograr asiento en la Junta Directiva de la CDMB.

Da tristeza la forma como las camarillas de corrupción se alimentan de la inmensa cantidad de jóvenes con grado universitario o sin el que corren tras los “emires” de la politiquería esperando una raquítica orden de prestación de servicios para medio tener un ingreso para sobrevivir algunos meses.

Mientras tanto, las calles de nuestras ciudades “arden” protestando contra la corrupción, clamando por severas sanciones penales para quienes saquean el erario.

O los diques creados por las instituciones colombianas para que la corrupción no destroce el Estado logran frenar estos desmanes en las CAR y el Estado realmente las reforma y sanea, o las descontroladas protestas sociales en las calles tendrán la palabra.

editorial
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