domingo 18 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Migración: una realidad a la que hay que hacerle frente

No se trata ya de llenar buses con decenas de personas y dejarlos en una frontera, pues estas personas regresarán igual, o tras ellas vendrán otras.
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Las imágenes no dejan de conmover: decenas de venezolanos a pie, con un morral detrás, caminan por las calles de Bucaramanga y su área, con toda su vida reducida a un par de enseres envueltos. Junto a ellos, decenas de niños cuya delgadez revela el hambre que han padecido, van a la par de sus padres hacia un futuro que ninguno de ellos conoce. Es el migrar constante de los venezolanos, que pasado el confinamiento de la pandemia, han reiniciado su andar desde la frontera al centro del país en búsqueda de una mejor vida.

Nadie deja a su familia, a su patria, a su hogar por gusto. Ningún ser humano camina kilómetros, con los pies semidesnudos y sus hijos en lágrimas por gusto. Todos estos migrantes buscan huir del hambre y la desesperación en la que viven en Venezuela. Y es hora de que los colombianos entendamos que esta migración no es un fenómeno momentáneo.

No. La migración venezolana es parte de una realidad en nuestro país y nuestra ciudad, que los gobiernos locales y Nacional se niegan a aceptar. Así como hace 30 años fueron miles los colombianos, y entre ellos santandereanos, que migraron a Venezuela y se radicaron en el vecino país para construir un futuro de progreso, hoy esta llegada de venezolanos es una realidad que debe afrontar nuestra nación con políticas reales de inclusión.

Una de las negativas a aceptar esta inclusión es la percepción de que la migración aumenta la criminalidad. Pero esto no es cierto. Según un análisis de Migration Policy Institute y Brookings Institution, publicado el pasado septiembre, sobre los datos de los tres países que albergan la mayor cantidad de venezolanos (Colombia, Perú y Chile) “los migrantes venezolanos cometen sustancialmente menos delitos, y ciertamente menos delitos violentos, que la población nativa, en relación a su proporción dentro de la población general”. Lo que muestra este estudio es que no es cierto que los migrantes cometan más delitos, sino que son parte de una sociedad en la que las personas cometen delitos.

No se trata ya de llenar buses con decenas de personas y dejarlos en una frontera, pues estas personas regresarán igual, o tras ellas vendrán otras. Se trata de entender que hoy nuestra sociedad es una sociedad de la que forman parte los migrantes, y no hay más camino viable que trabajar por su inclusión.

Entender el fenómeno migratorio implica pedir apoyo a las entidades internacionales que han trabajado frente a estas realidades en otros países donde se ha dado el desplazamiento forzado y establecer políticas nacionales de atención, y no como ocurre actualmente donde cada una de las ciudades y departamentos ha debido enfrentarse a esta realidad a su deriva.

Insistir en soluciones diferentes es seguir prolongando este doloroso migrar una y otra vez.

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