martes 04 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Nadie gana con el caos

Lo que es innegable es que el caos no favorece a nadie que esté interesado honestamente en mejorar las condiciones de nuestra sociedad y del país. El balance hoy de pérdidas económicas que empieza les pasará factura a todos los ciudadanos
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Al tiempo que el Presidente Iván Duqe retiraba el proyecto de Reforma Tributaria y el país esperaba un momento de tranquilidad luego de los agitados días de paro, marchas y protestas, el domingo pasado se desató en Bucaramanga un ataque contra entidades bancarias, especialmente, la sede de la Registraduría y la Universidad Industrial de Santander, que seguramente no corresponde a los grupos de ciudadanos que acuden pacíficamente a las marchas, pero que, de todas maneras, están asociadas a las movilizaciones y que terminan desprestigiándolas. Y tras a las marchas por la Reforma Tributaria, empieza a hacerse un llamado a un paro nacional indefinido, sin que sean muy claras cuáles son ahora las peticiones de los manifestantes.

Estas personas que insisten en sumir al país en un paro indefinido han creado una evidente situación de crisis en todas las ciudades que han protestado y esto debería ser suficiente para que tanto los organizadores de las marchas, como el gobierno reconsideren sus posiciones actuales y permitan que en el ánimo denso que hoy tiene la Nación, puedan abrirse canales que oxigenen las ideas mediante espacios de diálogo que lleven a los mismos objetivos, pero esta vez dándole una oportunidad a la paz, la tolerancia y la pluralidad.

Si bien la protesta social puede adjudicarse el retiro del proyecto de reforma tributaria por parte del presidente Duque, debería considerar la posibilidad de, a partir de este punto, reclamar una interlocución legítima tanto con el Ejecutivo, como con miembros del Congreso y representantes de distintos sectores, para discutir amplia, directa y constructivamente otras iniciativas que, como la reforma a la salud, se proponen abanderar en lo sucesivo.

Nadie gana si se insiste en mantener el país en el caos. porque así como mantener el proyecto de Reforma Tributaria sin oír a las organizaciones sociales y los partidos significó su caída, puede suceder igualmente que el tiempo le cobre a esa dirigencia popular el no haber entendido el momento y confundidos por un triunfalismo pasajero, haber perdido una oportunidad entre muy pocas para adquirir una nueva entidad y llevar sus causas a niveles superiores.

Lo que es innegable, en este y en cualquier momento, es que el caos no favorece a nadie que esté interesado honestamente en mejorar las condiciones de nuestra sociedad y del país. El balance hoy de pérdidas económicas y de afectación en el abastecimiento que empieza a darse en el país les pasará factura a todos los ciudadanos.

Si el momento se capitaliza hacia instancias de negociación abiertas, que también son connaturales a la democracia y están establecidas en la Constitución mediante mecanismos de participación ciudadana, al final del proceso podremos sumar y avanzar.

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