domingo 14 de febrero de 2021 - 12:00 AM

No es momento de reformas, sino de combatir la evasión y la corrupción

¿Cómo exigir a los ciudadanos que paguen estos tributos cuando en lugar de disponerse para educación, salud o infraestructura, terminan en los bolsillos de gobernantes y contratistas corruptos?
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La pandemia que vive el planeta ha golpeado muy fuerte a todas las economías, pero especialmente a los países del llamado tercer mundo, dentro de estos, por supuesto, Colombia. Por cuenta de la COVID-19, además de la invaluable pérdida de vidas humanas, la economía se contrajo, se destruyeron puestos de trabajo, se perdió participación de las mujeres en el campo laboral, aumentó la informalidad y creció el gasto público, entre otras muchas consecuencias. Esta realidad, por supuesto hace necesario que el país mejore el recaudo tributario, pues cada vez son mayores las necesidades.

Por eso, esta semana trascendió que el Gobierno Nacional se prepara para presentar, en el inicio de las próximas sesiones del Congreso, un nuevo proyecto de Reforma Tributaria. Aunque la propuesta aún no ha sido publicada, se conoció que estaría encaminada a aumentar la base de declarantes de renta, unificar el IVA para todos los productos, pues hoy existen tarifas diferenciales, y extender el gravamen a productos de la canasta familiar. Igualmente se pretende aumentar la carga impositiva para las pensiones más altas.

Desde hace rato se sabía que esta disposición de recursos adicionales para atender las consecuencias de la pandemia generaría un gasto público extra, que requeriría mayor tributación. Pero tal como se evidencia esta propuesta, terminará todo en que sigan pagando los mismos y se encarezcan cada vez más los precios, en momentos en que la ciudadanía tiene menos ingresos.

Se entiende la necesidad de recursos que tiene el Estado, pero más allá de gravar más y más lo que ya está gravado, es hora de que se ponga la lupa en los evasores de impuestos y en la corrupción, pues es allí donde se pierden miles y miles de millones en dineros públicos.

Colombia no necesita más normas tributarias, necesita hacer cumplir las que existen y frenar las prácticas de evasión y corrupción.

Es una realidad que estamos muy lejos de que los obligados a tributar lo hagan en el 100% de sus obligaciones, pues siempre se encuentra la manera de evadir. Pero esto tampoco se logrará si se siguen robando los recursos públicos en el país de la forma descarada e impune que ocurre hoy. ¿Cómo exigir a los ciudadanos que paguen estos tributos cuando en lugar de disponerse para educación, salud o infraestructura, terminan en los bolsillos de gobernantes y contratistas corruptos?

Como se ha repetido hasta el cansancio, Colombia pierde por corrupción 50 billones de pesos al año, cinco veces lo que se quiere recaudar con la reforma tributaria. Pero aún así, lo que seguimos viendo día tras día es que no existen sanciones para los corruptos. En este departamento, por ejemplo, hemos sido testigos de cómo quienes se han robado los recursos públicos terminan con detenciones domiciliarias, en casa lujosas que han comprado con esta misma corrupción, con penas que no sobrepasan los tres años y luego regresan a contratar a través de sus empresas.

En lugar de impulsar más reformas tributarias, lo que se debiera es impulsar proyectos para que se castigue con severidad al evasor y para que no existan ni domiciliarias, ni rebajas de penas ni beneficios a quienes nos roban día a día.

editorial
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