jueves 06 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¡No más Santísimos!

Es hora de que la Gobernación invierta los recursos en lo que se necesita: terminar los hospitales que se pagaron y no se construyeron, pavimentar las carreteras que están igual que hace 30 años o al menos, establecer con el sector turístico los proyectos que realmente servirán...
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Ayer el Intercambiador de Fátima fue el escenario de una protesta de transportadores, que desesperados por el abandono en el que se encuentran estas obras sin terminar, decidieron manifestarse para exigir la puesta en funcionamiento de esta vía. El sentimiento de la ciudadanía es uno solo: sentirse burlados por parte del exgobernador Didier Tavera y el exalcalde de ese municipio, Héctor Mantilla, por haber inaugurado obras a sabiendas de que no están terminadas y de que no están asignados los recursos para hacerlo.

Mientras esto ocurre, recibimos del gobierno del nuevo gobernador Mauricio Aguilar una lista de nada menos que 12 megaobras que planea adelantar en todo el departamento, todas dirigidas al sector turístico que, según el mandatario, serán lo que nos convierta en la meca de la industria sin chimeneas en todo el país.

Las mega promesas del gobernador están en los municipios del área metropolitana, Barrancabermeja, San Gil, Socorro, Oiba, Barbosa, Florián, San Vicente, Cimitarra, Palmas del Socorro y Guadalupe. Y dentro de esta larga lista de proyectos de parques y aquaparques, con teleférico a bordo, resalta Pamuca, él ambicioso Parque Mundial del Cacao. Según ha explicado Mauricio Aguilar está será una apuesta, que repite la formula de sus antecesores de crear un parque sobre un eje temático (el cacao), alrededor del cual se construirán locales comerciales y con un teleférico.

Con estos megaproyectos, al concluir el mandato Aguilar vamos a tener por todo Santander parques, kilométricos malecones, teleféricos, telesillas, ciclorrutas y planchones turísticos sobre ríos. En pocas palabras, el gobernador nos presentó un listado de megaobras que muestran una réplica de lo hecho en la administración de su padre y su hermano, aunque deja claro que hoy no existe ni estudios de vioabilidad ni presupuestos asignados para construir estas obras.

Es imposible que no hayamos aprendido las lecciones. A pesar de que Panachi sí fue un motor del turismo regional, es la belleza misma del Cañón del Chicamocha lo que impulsa a visitar este parque, y a pesar de ello, su funcionamiento se ha visto ensombrecido varias denuncias de malos manejos. Pero otra es la historia de obras como El Santísimo o el Acuaparque Nacional del Chicamocha, que lejos de devolver en visitantes las grandes inversiones en su ejecución, es un secreto a voces que no son rentables.

Es hora de que la Gobernación invierta los recursos en lo que el departamento en verdad necesita: terminar los hospitales que se pagaron y no se construyeron, pavimentar los kilómetros de carreteras que están igual que hace 30 años o al menos, establecer con el sector turístico y los gremios cuales son los proyectos que realmente le servirán al turismo y al departamento. Por favor, ¡no más Santísimos!

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