martes 07 de julio de 2020 - 12:00 AM

No nos podemos distraer del control al dengue

La presencia de los zancudos se incrementó pocas semanas después de que comenzara el aislamiento preventivo obligatorio, una de las causas más probables de tal situación era el abandono de piletas y fuentes en distintos sectores del área metropolitana...
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Aunque sin duda toda la atención en salud del país y la región se la ha llevado la pandemia generada por el COVID-19, existen unas enfermedades que implican riesgo para la región, que no pueden descuidarse. Es el caso del dengue, el zika y el chikunguña, causados por la picadura del Aedes Aegypti. Y existen situaciones que preocupan en Bucaramaga y su área metropolitana.

A pesar de que funcionarios de la Alcaldía de Floridablanca que hicieron una evaluación directa en las piscinas de Acualago aseguraron que en el lugar no se presenta “anidación de vectores” que deban preocupar a la comunidad por la posible transmisión de estas enfermedades, es cierto también que los habitantes de Lagos, amplios sectores de Cañaveral oriental y algunos de la parte occidental, han venido quejándose insistentemente por el aumento notorio en la población de zancudos y no dejan de alarmarse por la posibilidad de contagio de cualquiera de las enfermedades que ellos transmiten.

Para la comunidad que habita estos barrios también es muy claro que la presencia de los zancudos se incrementó pocas semanas después de que comenzara el aislamiento preventivo obligatorio decretado por la presidencia, el 24 de marzo pasado, por eso encontraron que una de las causas más probables de tal situación era el abandono de piletas y fuentes en distintos sectores del área metropolitana, después de que, debido a la restricción total de entonces, habían quedado sin uso y su agua estancada podría convertirse en criadero de Aedes Aegypti. Y tienen razón la comunidad en inquietarse, pues son quienes están expuestos a las picaduras de estos mosquitos.

No cabe duda de que los temores que se crearon con la pandemia de COVID-19 y la gran cantidad de tareas que impuso la situación para las entidades oficiales desplazó por completo, sobre todo al comienzo, todo interés por otras situaciones que pasaron inadvertidas para las personas y las autoridades, pero, a pesar de esto, lo cierto es que las quejas y la intranquilidad por este aumento inusitado de zancudos, ya se había hecho sentir hace un mes, sin embargo, según los voceros de la comunidad, no se ha visto que la situación cambie.

Aunque es claro que el grado de mortalidad es mucho mayor en el COVID-19 que en el dengue, no sobra apuntar que, mientra hoy tenemos cerca de mil casos de la pandemia en el departamento, para octubre del año pasado se declaraba una alerta porque Santander contabilizaba 7.500 casos de dengue, con una persona fallecida.

Conocemos de sobra el comportamiento del Aedes Aegypti y los síntomas, tratamiento y gravedad de las enfermedades que produce, por eso merece toda la atención el reclamo que hacen los habitantes del sector nororiental de Floridablanca.

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