sábado 21 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Nuestra intolerancia ante resultados deportivos

A esa agresiva actitud social hay que ponerle freno, porque no construye, por el contrario destruye y se ha multiplicado desde cuando tomaron auge las redes sociales, esas en las que abundan los irrespetos y la agresividad.
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El país ha estado sacudido en los últimos tiempos por el mal uso de las llamadas redes sociales, por la intolerancia de un sector de la opinión pública ante los resultados que en esta o aquella competencia logran nuestros deportistas de alto rendimiento. Hoy, si un ciclista destacado, un futbolista sobresaliente, un atleta, etc., no gana las competencias en que participan, sobre ellos, sus familiares y allegados cae un tornado de críticas irresponsables, insultos, comentarios agresivos, irrespetuosos, lesivos, que afectan hondamente a sus destinatarios, muchachos que en medio de dificultades, con sacrificio, inmenso esfuerzo, perseverancia, entrega, dedican diariamente largas horas a prepararse, esperando triunfar ante rivales muy destacados y bien estimulados.

Esa intolerancia es nueva entre nosotros, forma parte del aspecto negativo que ha llegado con las redes sociales y de la equivocada forma como entienden el hacer comentarios algunos cronistas deportivos.

Hasta hace no mucho tiempo en Colombia se estimulaba, aplaudía y hasta festejaba cuando un deportista nuestro participaba en una competencia de nivel internacional. Hoy, si no terminan en el podio, muchos consideran que fracasaron y comienzan a darle de palos a quienes con ilusión y disciplina se prepararon pero por algún motivo no lograron brillar en la competencia.

¿Cuál es la causa de la insatisfacción de un sector de la comunidad y de parte de la prensa? ¿Por qué no estamos siendo tolerantes cuándo nuestros deportistas tienen un mal día?

A esa agresiva actitud social hay que ponerle freno, censurarla porque no construye, por el contrario destruye y se ha multiplicado desde cuando tomaron auge las redes sociales, esas en las que abundan los irrespetos y la agresividad. Desmoronar el esfuerzo y sacrificio de un deportista es fácil, pero es cobarde.

Después de que Robert Farah y Sebastián Cabal ganaron el US Open de tenis, más de un mes después de que triunfaran en Wimbledon, ante el merecido y meritorio triunfo de una tenista juvenil en una competencia de primer nivel internacional, un periodista radial de amplia audiencia nacional preguntó: ¿Cuándo uno de los nuestros deportistas logrará triunfar en un escenario como Wimbledon?

Estamos siendo inferiores a los logros de nuestros deportistas, estamos actuando en forma irresponsable, con agresividad, nos atrae hacer críticas negativas, comportamientos que como sociedad tenemos la obligación de superar.

editorial
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