martes 02 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Nuevamente preocupa la seguridad de los estudiantes en la ciudad

Se entiende sobradamente que no puede haber policía en todas las instituciones educativas de la ciudad, todos los días de la semana, por lo que el riesgo para los estudiantes no acabará del todo, pero si a la formación de conciencia y la enseñanza de medidas de protección, se suma la inteligencia policial, el patrullaje estratégico

Sucede con demasiada frecuencia que los anuncios y medidas de seguridad que se toman en caliente, como respuesta a hechos delincuenciales que afectan fuertemente a la ciudadanía en un momento determinado, tienen efectos y cumplimiento en el corto plazo, por lo que más pronto que tarde, al menos para la percepción general, lo que se quería evitar por largo tiempo, ocurre de nuevo y la confianza que se hubiera alcanzado a construir entre la comunidad y la policía, cae a un punto muy cercano a cero.

Es lo que acaba de ocurrir con el reciente robo del que fueron víctimas seis estudiantes de un colegio privado de Bucaramanga, que no sólo suscitó la alarma de la institución educativa y de los padres de familia, sino que trajo de inmediato a la memoria el caso doloroso de Nickol Valentina Rodríguez, la joven de 15 años, estudiante de la Normal, quien falleció pocas horas después de recibir tres puñaladas de parte de quien le robó su celular, en el túnel del intercambiador de la Quebrada Seca y la carrera 27, un lugar muchas veces señalado porque a la vez que era muy peligroso, no tenía vigilancia alguna.

En aquella oportunidad, la respuesta ciudadana fue al mismo tiempo dolida y airada, y la respuesta de las autoridades fue la de planear estrategias y operativos cerca de los colegios, además de perseguir y capturar, como finalmente se hizo, al asesino, que fue entregado a la justicia y condenado a 53 años de prisión. Pero, pasaron únicamente cinco meses desde el desafortunado hecho, y nuevamente se sabe de un caso en el que estuvieron en peligro la integridad y la vida de seis jóvenes estudiantes y que, para fortuna de todos, no fue más allá del robo de algunos objetos materiales y varios minutos de terror porque los muchachos fueron retenidos por una banda de delincuentes.

Se entiende sobradamente que no puede haber policía en todas las instituciones educativas de la ciudad, todos los días de la semana, por lo que el riesgo para los estudiantes no acabará del todo, pero si a la formación de conciencia y la enseñanza de medidas de protección, se suma la inteligencia policial, el patrullaje estratégico, además de medidas de prevención del delito, con seguridad se podrán alcanzar mejores resultados a la hora de garantizar a los niños y jóvenes, que sus vidas y pertenencias no van a estar en riesgo cada vez que abandonen su universidad o su colegio.

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