sábado 30 de enero de 2010 - 10:00 AM

Otra fricción más

Por estos días se vive una fricción más en las difíciles y calientes relaciones entre Colombia y Venezuela. Un helicóptero militar del país vecino  sobrevoló un sector de Arauca y un miembro de su Fuerza Pública fue encontrado y retenido en territorio colombiano. Arrecia otra vez la elocuencia desafortunada de los micrófonos y se agudiza la sensibilidad en uno y otro lado de la frontera. Varios funcionarios exacerban los ánimos y con entusiasmo colaboran para que las cosas sean más difíciles, suplantando el anhelado contacto discreto de la diplomacia.

El incidente se presta para inflar reacciones y lanzar epítetos grandilocuentes en un momento en que en el interior de Venezuela el gobierno de Hugo Chávez atraviesa dificultades internas como consecuencia de la crisis de abastecimiento de energía eléctrica a la ciudadanía, la devaluación del bolívar, las protestas estudiantiles y la toma de medidas que han provocado la inconformidad del venezolano de a pie.

En Colombia se considera que estamos ante una maniobra de distracción provocada por Caracas para enfriar el clima interno. Es decir, que en las complicadas relaciones entre los dos países, una vez más se sacrifica la política externa para tender una cortina de humo en torno a una difícil crisis doméstica y se agita el nacionalismo con propósitos personales. En resumen, que se trata de un episodio que tiene como eje el distraer a la opinión pública venezolana.

Pero más allá de eso, Colombia y Venezuela caminan sobre el filo del cuchillo. Las ideologías de sus dos gobiernos son antagónicas, ambos regímenes tienen un marcado presidencialismo y los Mandatarios de las dos naciones tienen personalidades muy fuertes. A ello se suma el espíritu expansionista del proyecto Chávez, su estrategia de apoyar a la guerrilla para obtener beneficios en la puja Caracas – Bogotá y la celosa posición defensiva del gobierno Uribe que ante ello ha buscado la sombra del poderío de E.U. para prevenir cualquier incidencia del país vecino en el conflicto armado interno colombiano.

De allí podría surgir la posibilidad real de una confrontación internacional. Ello hace que hoy las tensiones entre Colombia y Venezuela se inscriban en el listado de países vecinos que viven en el dilema diario de padecer un episodio armado, como ocurre entre India y Pakistán, las dos Coreas, Perú y Chile, y otras naciones de Asia, África y Latinoamérica.

El dilema de seguridad entre Caracas y Bogotá cada día gana un escalón más. La estrategia no es la distensión sino que el vecino opuesto dé marcha atrás. Así, las señales, medidas y acciones de ambos países no solo deben pregonar ser sensatas sino realmente serlo o cualquier error hará que de la desconfianza y sospecha se pase a actos bélicos de los que nos lamentaremos por decenios.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad