martes 17 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Otra vez quedamos sin alcalde

Queda esperar que quienes inscribieron la candidatura de Hernández pasen al gobernador una terna seria para que este pueda designar en propiedad a una persona con hoja de vida limpia
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La suspensión por parte de la Procuraduría General de la Nación al alcalde Rodolfo Hernández, seguida de la renuncia de este funcionario a su cargo es, sin duda, uno más entre los ya muy lamentables hechos de similar característica que han ocurrido en Bucaramanga con sus últimos mandatarios que, por diversas razones, llegan al final de sus períodos con la institucionalidad hecha jirones y con múltiples procesos de toda índole.

El ahora exalcalde Hernández no ha sido la excepción: viejos enredos judiciales derivados del proyecto de basuras, conocido ya por todo el país como el escándalo Vitalogic; decenas o centenas de quejas y demandas interpuestas por personas (entre ellas un concejal) que resultaron moral o físicamente lastimados por el funcionario que hizo de la agresividad una de sus más relevantes características; o las demandas de orden administrativo y penal que funcionarios menores de la administración u otros ciudadanos interpusieron al considerarse calumniados, lamentablemente son hoy la huella más profunda que Rodolfo Hernández dejó en una ciudad, que se quedó esperando, entre otras cosas, la obras que prometió el ingeniero.

Nadie desconoce que Hernández logró implementar exitosamente la pluralidad de oferentes en las licitaciones públicas y eliminó la parcelación política de la nómina de la alcaldía, que son territorios ganados a la corrupción. Pero, a pesar de esto, la renuncia del alcalde era esperada por buena parte de la opinión que encontraba en las declaraciones del entonces mandatario, anuncios velados de su retiro. Finalmente, en un mismo día sucedió, primero la suspensión de la Procuraduría, por supuesta participación en política y la renuncia del hoy exmandatario, sobre la que anoche el procurador Carrillo se pronunció para pedirle que no le esconda la cara a la justicia y explicarle que su situación legal no cambia con su dimisión.

Y, entre tanto, la ciudad sigue perdiendo. En el último año hemos vivido una situación de desinstitucionalización casi permanente. La marcha del gobierno es caótica, la acción de la administración es casi inexistente y únicamente los medios locales y nacionales encontraban noticias grandes en los desafueros del exalcalde.

Queda ahora esperar que esta vez quienes inscribieron la candidatura de Rodolfo Hernández pasen al gobernador una terna seria para que este pueda designar como alcalde en propiedad hasta diciembre 31 a una persona con una hoja de vida limpia, con las capacidades necesarias y suficientes para el cargo y, además, que represente a los bumangueses, que resuelva con diligencia y transparencia las situaciones más complejas, pero, sobre todo, le devuelva a la ciudad la idea de que tenemos dirigentes capaces y que, así hoy cueste trabajarlo creerlo, sí podemos pensar en un mejor futuro.

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