sábado 12 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Otro desastre futbolístico

Cada cuatro años publica Vanguardia Liberal un editorial lamentándose del estado de cosas que hay en el fútbol colombiano, de la debacle que fue la participación en las eliminatorias de la Copa Mundo y doliéndose porque el país esté otra vez ausente de la magna fiesta del balompié mundial.

Hoy debemos volver sobre lo mismo, ya que la situación en 2009, al igual que en 2005 y en 2001 no ha variado y, desafortunadamente, las causas de la calamidad son las mismas.

Faltando dos partidos para que las eliminatorias de los países de Suramérica a la Copa Mundial que se jugará en Suráfrica lleguen a su fin, toda mente sensata sabe que Colombia está eliminada, así haya alguna remota posibilidad matemática de que si se dan media docena de resultados en cada fecha, podamos estar entre los países que jugarán un repechaje. Pero hacer tales cábalas es pensar con el deseo.

¿Culpables? En primer lugar y con mucha responsabilidad, los dirigentes del fútbol colombiano. Los intereses creados que hay entre ellos, la desorganización e improvisación en su toma de decisiones, el ansia de hacer pingües negocios 'vendiendo' jugadores de su 'cuerda' a equipos de postín. Sus celos, su falta de compromiso y seriedad, han lanzado al precipicio a varias generaciones de futbolistas, entre ellas a la que actualmente viste la camiseta patria.

Otro elemento que inculpa a los directivos son los palos de ciego que dan al escoger directores técnicos de la selección. Desfilan entrenadores, unos regulares, otros deficientes y sin autonomía, trastabillan todos, se 'queman' y los causantes del desastre, los directivos, siguen en sus cargos.

Los directores técnicos que la Selección ha tenido también son responsables del problema. Deficientes en su trabajo, influenciados por directivos y por empresarios del fútbol, con pocos conocimientos y deficiencias en la toma de decisiones, lentos en la 'lectura' de las tácticas de los rivales y en la toma de decisiones para hacer cambios durante el juego, impulsan a jugadores inmaduros y ponen sobre sus hombros una  responsabilidad que es superior a sus capacidades futbolísticas.

Otra generación de jugadores ha pasado por la Selección y su trabajo deja mucho qué desear. Les falta responsabilidad, garra y compromiso; los errores reiterativos y luego las explicaciones, hacen pensar que ellos jugaron un partido distinto al que millones de colombianos vieron.
La prensa deportiva también tiene su cuota de responsabilidad, pues los comentaristas incurren en el error de elevar a la categoría de héroes a muchachos inmaduros y ello hace que se desmoronen.    

Colombia no va a un Mundial de fútbol desde 1998 y se sabe que no lo hará antes del 2014 y eso, si clasificamos en tal oportunidad. ¿Lo logrará? Si los directivos proceden como lo hicieron para las eliminatorias de los tres últimos mundiales, probablemente tampoco iremos a Brasil. Entre tanto, otra decepción deportiva han sumado los colombianos. ¿Cuántas faltarán?

 

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