sábado 14 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Planeación municipal no atiende ni sus propias advertencias

Desde múltiples zonas de la ciudad se han recibido estas quejas de propietarios que hablan de residencias seriamente averiadas o desvalorizadas por culpa no solo de los constructores irresponsables, sino de una alcaldía ausente o permisiva...
Escuchar este artículo

En todos los casos, el desgreño administrativo, la negligencia de los funcionarios, la carencia de liderazgo en las entidades del Estado y, por supuesto, la corrupción, entre decenas de otros factores, atentan contra el ciudadano pues la sumatoria de todas estas endemias, que desde hace décadas sufre la administración pública en Colombia, reduce en proporción preocupante los presupuestos, hace cada vez menos profesional el ejercicio de cargos públicos, deteriora en grado sumo la confianza de la comunidad en sus instituciones y, entre otras cosas, fomenta la abstención en las urnas, un factor crucial que, de muchas formas, es el que hace que todo esto exista y permanezca.

Bucaramanga, claro está, no es la excepción en este deplorable panorama y el lento o a veces errático ritmo del gobierno local se siente en varias áreas en las que se esperaba del alcalde Cárdenas un paso más que ejecutivo, gerencial, con una visión clara y una acción oportuna y permanente. Sin embargo, como lo registró Vanguardia esta semana, se evidenciaron las fallas en los controles que debe hacer la secretaría de planeación municipal, que están causando grandes perjuicios a propietarios de viviendas en la ciudad.

Las denuncias de los ciudadanos dejan ver que, como se dice popularmente, ‘las viejas mañas’ no se han acabado y las construcciones que se hacen irregularmente terminan afectando negativamente a los vecinos de las mismas, sin que, ni siquiera haya una respuesta oficial efectiva a estos damnificados cuando reclaman por el daño causado o piden una acción preventiva, que casi nunca se presenta. Se llega al caso insólito, relatado por un ciudadano a este diario, de que, ante la queja por los peligros que a su residencia le representaba una construcción vecina, la alcaldía certificó que, efectivamente, la construcción no cumplía con el aislamiento exterior, pero la obra continuó sin tropiezo alguno para los constructores, aunque sí para los vecinos. Es decir, ante una advertencia de ella misma, la alcaldía, en este caso su división de planeación, permaneció sorda e inactiva, hizo caso omiso, dejó a su suerte al ciudadano y permitió que se adelantara una obra sin cumplir con las normas vigentes.

Desde múltiples zonas de la ciudad se han recibido estas quejas de propietarios que hablan de residencias seriamente averiadas o desvalorizadas por culpa no solo de los constructores irresponsables, sino de una alcaldía ausente o permisiva, que muchas veces parece estar de espalda a la comunidad.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad