martes 25 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Por una ciudad verdaderamente incluyente

En realidad lo que debemos procurar ciudadanía y autoridades es que en todos los aspectos trabajemos para que la ciudad vuelva a ser un espacio seguro para todos.
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En la dirección correcta se orienta el fallo del Tribunal Administrativo de Santander frente a una acción popular, al determinar un plazo de seis meses para que la Dirección de Tránsito de Bucaramanga y el municipio instalen señalización sonora para invidentes en los cruces con semáforos de la ciudad. En efecto, tanto para las personas invidentes, como para quienes sufren de algún tipo de discapacidade, incluso para quienes gozan de salud pero tienen una edad avanzada, mujeres en estado de embarazo, etc, la ciudad que hace un tiempo se caracterizó por su orden, limpieza y amabilidad es hoy un medio hostil y peligroso.

Es claro, como lo evidencia el Tribunal, que los cruces viales en la ciudad constituyen un verdadero desafío para personas con todas sus facultades, y, obviamente, tanto más riesgoso y estresante es este momento de cruzar una avenida para quienes, como las personas en condición de discapacidad visual, deben sortear la calle sin saber con precisión qué está ocurriendo a su alrededor. Pero, la verdad es que toda la ciudad carece de los elementos urbanísticos, arquitectónicos, de equipamiento, de señalización, entre otros, que garanticen a la población toda, sin excepción, movilizarse con tranquilidad y seguridad por calles, andenes, puentes, parques, etc, sin que su integridad o su vida corran peligro.

Como bien lo estableció el Semillero de Litigio Estratégico, de la Escuela de Derecho y Ciencia Política de la UIS, accionantes en este caso, se trata no de una recomendación a las autoridades de tránsito y al gobierno municipal, sino, más bien, de la exigencia del cumplimiento de un derecho colectivo, en este caso especialmente referido a una parte de la población en condición de discapacidad, como lo reconoció el Tribunal Administrativo. Pero, más allá, en realidad lo que debemos procurar ciudadanía y autoridades es que en todos los aspectos trabajemos para que la ciudad vuelva a ser un espacio seguro para todos.

Para esto, además de las obras que se requieren, que son muchas, tenemos que volver a trabajar intensamente en la educación escolar y la formación de conciencia ciudadana en general, que es lo que finalmente logra que, sin violencia y con argumentos, se reconozcan y se cumplan estos derechos colectivos, que no son otra cosa sino el modo social, solidario y armónico como podemos devolver a la ciudad la calidad y calidez humana con la que siempre fue reconocida en el país.

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