domingo 24 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Predicciones

Que Colombia es un país bastante particular, incluso para la realidad latinoamericana, es una de esas realidades que no se pueden negar. Y es que a pesar de los incesantes sobresaltos, las sorpresas interminables y los escándalos perpetuos que no dejan de sacudirlo a diario, existen igualmente situaciones que se pueden predecir con exactitud científica.

De hecho, por estos días la nación enfrenta varios sucesos que no es necesario ser experto en política, sociólogo de profesión y menos aún psíquico reconocido, para anticipar con precisión el rumbo que van a tomar.

En otras palabras, no pecaría de pesimista, aunque sí haría alarde de buena memoria y una acertada capacidad de análisis, quien prediga sin asomo de duda que las investigaciones para determinar a los responsables de las interceptaciones y seguimientos ilegales llevados a cabo por el DAS, no van a llegar a nada.

Tampoco quien presagie la dedicación entera del Ejecutivo a la campaña reeleccionista mientras el país todavía no supera los vientos recesionistas y menos aún quien augure una nueva reforma tributaria en el mediano plazo para financiar el déficit fiscal y concretamente a las Fuerzas Armadas, eso sí, sin acabar impuestos como el 4 por mil, que desde su nacimiento se prometieron como temporales.

De igual manera, se podría apostar a la fija a que las próximas elecciones para Congreso una vez más estarán rodeadas por el escándalo. Sobre todo, si se tiene en cuenta la historia reciente, pero aún más el presente, en el cual uno de cada tres senadores en el Capitolio no fue elegido por el electorado, sino que se encuentra como reemplazo a los investigados por la para-política.

El terreno de las predicciones fáciles, no obstante, también incluye a otros integrantes del espectro nacional. Más concretamente, a las organizaciones criminales.

Es que por el lado de las Farc, tampoco hay que ser psíquico para vaticinar que a pesar de que hasta los guerrilleros tamiles en Sri Lanka anunciaron que contemplan seriamente dejar las armas luego de 25 años de guerra estéril y de recibir golpes contundentes por parte de las Fuerzas Armadas de ese país, sus pares colombianos no captarán el mensaje.

Puesto de manera diferente, lamentablemente no se puede ser muy optimista en cuanto a la posibilidad de que Alfonso Cano y sus filas detengan sus actividades criminales y devuelvan a los secuestrados, a pesar de que la segunda guerrilla más antigua del mundo, después de las mismas Farc, ya vio fracasar su proyecto, al igual que naufragó el comunismo a nivel mundial representado por la extinta Unión Soviética hace más de veinte años.

En resumidas cuentas, la conclusión más evidente es que leer al país no es difícil. Lo realmente complicado, es cambiar el rumbo de los acontecimientos, sobre todo los más negativos, para que no se repitan de una manera inexorable como hasta el momento.

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