miércoles 20 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Punto final a la integración de Metrolínea

una vez más queda en evidencia que no hay claridad sobre el futuro de Metrolínea, pues sin la integración del transporte convencional que les permita movilizar pasajeros es difícil prever qué vendrá para el sistema...
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Este lunes, la Alcaldía de Bucaramanga, Metrolínea y el Área Metropolitana anunciaron que terminó el plan piloto para integrar la flota del transporte público convencional y Metrolínea, sin que se lograra un acuerdo para poner en marcha de forma definitiva el sistema de complementariedad operativa y financiera. En palabras del alcalde designado de Bucaramanga, Manuel Azuero, “se cumplieron dos años desde que las rutas complementarias empezaron a operar y no se pudo llegar a ese acuerdo con los concesionarios, para pasar a un modelo definitivo y sostenible; en este sentido, la decisión que se tomó es dar por terminada la fase piloto. No vemos viable que se sigan manteniendo en un piloto, sin un acuerdo final”.

La decisión es lamentable, pues ahora quienes necesiten usar las rutas convencionales para entrar al sistema integrado deberán pagar dos pasajes, lo cual es inviable, ya que es poco probable que una persona pague el doble por un mismo servicio, sin que perciba algún tipo de mejora. No se necesita ser experto en movilidad para prever que esta decisión disparará el transporte 'pirata', pues los usuarios buscarán movilizarse de la manera más rápida con el menor costo, sin importar que esta decisión ponga en riesgo su vida. Desafortunadamente no existe en nuestra sociedad la conciencia de los riesgos que trae el transportarse en vehículos ilegales. Lo que piensa el ciudadano es en su bolsillo.

Lo preocupante de todo esto es que una vez más queda en evidencia que no hay claridad sobre el futuro de Metrolínea, pues sin la integración del transporte convencional que les permita movilizar pasajeros desde los lugares más alejados del sistema, rutas más efectivas y un crecimiento en el número de pasajeros movilizados es difícil prever qué vendrá para el Sistema Integrado de Transporte Masivo.

Varias malas decisiones se han tomado para Metrolínea desde sus inicios, y en esto han sido responsables tanto los gobiernos de turno, como los mismos transportadores, pero hoy es un sistema que presta un servicio a la comunidad y que debe ser defendido, pero sobre todo mejorado, pues a pesar de los años aún se está lejos de llegar a ser un transporte efectivo que desincentive el uso del transporte privado o ilegal.

Queda ahora en manos del Área Metropolitana de Bucaramanga hacer los ajustes en el sistema de transporte convencional y definir si regresarán las rutas que se encontraban autorizadas antes del plan piloto. Pero una vez más volvemos al principio.

No ha sido capaz Bucaramanga y su área metropolitana de sacar adelante un proyecto que beneficie a todos los ciudadanos. La lucha por los intereses de los particulares y no por el bienestar de toda el área metropolitana de Bucaramanga hacen que aún estemos muy lejos de lograr un sistema de transporte que sea orgullo de los santandereanos. Y no se vislumbra una solución ni siquiera en el largo plazo.

editorial
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