viernes 04 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Que el comercio y las calles no se conviertan en el multiplicador del COVID-19

Por supuesto que es necesaria la reactivación económica, pero esta debe darse de la mano de la conciencia y la coherencia tanto de los ciudadanos como de las autoridades...
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Vanguardia ha publicado en varias oportunidades en su portada, una de ellas ayer, fotografías del Paseo del Comercio que demuestran, de una parte, la inmensa congestión de ese corredor peatonal, con personas que en buena cantidad carecen de tapabocas, que dejan en evidencia la falta de conciencia ciudadana que sigue imperando en la ciudad, pues aún muchos creen que la pandemia no es asunto grave, o jamás tocará sus puertas. Pero además de la profusa inobservancia de las normas de bioseguridad, es evidente la ausencia de autoridad para controlar las ventas informales o la comisión de delitos, así como el incumplimiento de las normas exigidas a establecimientos y personas para defender la vida de todas las personas. La congestión es realmente angustiante.

Estos excesos y descuidos están ocurriendo ante los ojos de todos y lejos de la posibilidad de control de las autoridades administrativas y policiales. Es contradictorio que mientras se exige a las familias abstenerse de celebrar estas festividades en familia y desde la Alcaldía de Bucaramanga se intensifiquen los toques de queda, se permita este tipo de congestiones y aglomeraciones sin control. ¿De qué sirven los toques de queda del 7, 24 y 31 de diciembre, si lo que se puede evitar por aislamiento social en unas horas, se pierde con creces al permitirse el agolpamiento de personas en las calles de la ciudad durante todas las horas de los demás días del mes?

Por supuesto que es necesaria la reactivación económica, pero esto tiene que hacerse de la mano de la conciencia y la coherencia tanto de los ciudadanos como de las autoridades. Estamos desde hace muchas semanas en una meseta de la pandemia, que no solamente se ubica en la parte alta de la curva de contagios, sino que, como lo han señalado ya los expertos en materia epidemiológica, las señales que se ven hoy muestran una alta probabilidad de un incremento de los casos de COVID-19 en las próximas semanas y frente a esto lo que estamos viendo es un escandaloso relajamiento de los controles en calles y comercios. Por menos que esto Europa y Estados Unidos viven hoy rebrotes intensos de la pandemia y empiezan a afrontar cierres cada vez más estrictos de amplios sectores de la economía en sus países.

Ojalá que la laxitud en la que han caído las personas, las autoridades y los comerciantes, llevados por los afanes de comercialización que se instensifican en estos días de temporada, no nos lleven a vivir un enero que nos devuelva al confinamiento y el luto.

Utilicemos los mecanismos de compra en línea, el servicio a domicilio, y si definitivamente es necesario acudir a los establecimientos, por favor, cumplamos todos con las normas de prevención, control y autocuidado.

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