martes 11 de enero de 2022 - 12:00 AM

Que las noticias falsas no tuerzan la decisión de los electores

La soberanía que debe imperar en la decisión ciudadana, no debe ser burlada por el efecto pernicioso de las falsas noticias que ya pululan en las redes sociales para debilitar o descalificar candidatos.
Escuchar este artículo

Uno de los grandes desafíos contemporáneos es el de la difusión, cada vez más veloz, de noticias falsas que, en su inmensa mayoría, se llevan a las redes sociales con la deliberada intención de confundir, dividir y, en todo caso, desvirtuar una realidad, cualquiera que esta sea. Desde que las redes se fortalecieron y se consolidaron entre las actuales generaciones, la emisión de noticias falsas se convirtió no solo en fenómeno creciente, sino en arma devastadora e innoble en las luchas políticas.

En efecto, en concepto de muchos expertos, es en las fake news donde está la explicación de todo lo que ocurrió en 2016, cuando el Reino Unido, votó a favor del abandono de su condición de Estado miembro de la Unión Europea, hecho conocido como Brexit. Solo cuatro meses después, el mundo volvió a sorprenderse cuando, en octubre, en Colombia, el No a los Acuerdos de Paz venció, luego de una campaña que, como lo reconoció uno de sus directores, se hizo con base en la difusión de decenas de noticias falsas que buscaban que la gente saliera a votar con rabia y miedo.

Y un mes después del fallido plebiscito colombiano, el mundo se asombró profundamente ante la derrota de Hillary Clinton, frente al advenedizo Donald Trump. Estos hechos sucesivos, según expertos y observadores, solo pueden explicarse por efecto de un número incalculable de noticias falsas en los tres procesos. En las dinámicas sociales, y particularmente en las de índole política, estas falsas noticias no solo adquieren un muy elevado potencial de destructividad, sino una velocidad en muchos casos incontrolable.

Colombia está ya en un activo período proselitista, primero para elegir en marzo un nuevo congreso y luego, en mayo y junio, un nuevo presidente. Se trata, como hemos dicho, de unas elecciones cruciales en lo que va de este siglo y no es deseable, y mucho menos es conveniente, que la soberanía que debe imperar en la decisión ciudadana, sea burlada por el efecto pernicioso de las falsas noticias que ya pululan en las redes sociales para debilitar o descalificar candidatos.

Esta hora lo que reclama es que se garantice un juego democrático transparente, amplio y reflexivo, que oriente a los electores y los conduzca consciente y tranquilamente a las urnas. Lo contrario es agredir la democracia al burlar el sentir mayoritario de la ciudadanía, lo que, seguramente, tendríamos que pagar con creces más adelante, como ya ha ocurrido en tiempos no muy lejanos de nuestra historia.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete

Etiquetas

Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad