domingo 27 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Razones para creer en nosotros mismos

Es necesario que, con la mayor cantidad de productos propios, empecemos a conquistar mercados en un mundo que, luego de varios años de globalización, son más receptivos a propuestas y ofertas originales y competitivas

La economía santandereana recibió en la última semana una excelente noticia como lo fue el reconocimiento de origen que hizo la Unión Europea al bocadillo veleño, lo cual, además de significar una reivindicación a la larga y prolífica historia de esta industria en nuestro departamento, implica así mismo una gigantesca y esperanzadora oportunidad hacia el futuro, dado que la determinación del órgano internacional trae beneficios concretos de orden económico para los productores y exportadores del bocadillo en Vélez, Puente Nacional, Guavatá y Barbosa, además del municipio de Moniquirá, en Boyacá, que conforman la región que fue señalada como la originaria de este producto.

Pero, además de la buena noticia, que se da después de varios años de gestiones y trabajo dedicado en el exterior para llegar a este punto, los productores de bocadillo de la provincia de Vélez están dando un gran ejemplo, en especial a los empresarios santandereanos que pueden ver, así, en los hechos, que los esfuerzos que se hacen con perseverancia, unidad, buen criterio y trabajo de calidad, dan frutos y abren nuevos horizontes, que es, en pocas palabras, lo que ha logrado esta industria del procesamiento de la guayaba hasta llegar a esa multiplicidad de productos derivados de la fruta, por los que hoy Europa muestra marcado interés.

Tenemos entre nosotros varios casos de industrias que bien podrían en la Unión Europea o ante otras entidades internacionales, posicionarse, tanto por su denominación de origen, como por otro tipo de reconocimiento de calidad, originalidad u otros ítems, como puede ser el café Mesa de Los Santos, que ha recibido ya reconocimientos internacionales, o fabricantes también aprestigiados en el exterior como nuestros empresarios del cuero o las confecciones que durante tantos años han sido líderes nacionales en sus especialidades.

El mensaje que se desprende de todo esto es muy positivo, porque apunta hacia nuestras fortalezas y nos invita a creer en lo que somos, a cambiar paradigmas, a desafiarnos a nosotros mismos para diseñar nuevas realidades y trazarnos nuevos propósitos regionales, porque es necesario que, con la mayor cantidad de productos propios, empecemos a conquistar mercados en un mundo que, luego de varios años de globalización, son más receptivos a propuestas y ofertas originales y competitivas. Es hora de tomar para todos el ejemplo de éxito de los productores de bocadillo y seguirlo para diversificarnos, fortalecernos y apropiarnos de las grandes oportunidades que trae el nuevo siglo.

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