domingo 20 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Reapertura de los bares debe hacerse bajo estrictos controles

... no debemos desconocer que esta actividad entraña, per se, un riesgo grande para la posibilidad de aumentar los contagios.
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Comienzan a resolverse las tensiones entre las autoridades y los comerciantes aunque parezca paradójico que esto ocurra en tiempos en que el número de contagios y fallecidos se mantiene en topes altos, y a pesar de que repetidas veces los epidemiólogos han recomendado mesura en las aperturas; las administraciones municipales y la departamental, sin embargo, tienen hoy a favor de sus decisiones el menor porcentaje de ocupación de las Unidades de Cuidado Intensivo, elemento determinante en el descenso de la mortalidad.

En virtud de esta situación, se ha fijado para el próximo 1 de octubre, un mes de prueba para que los bares regresen a sus instalaciones, con la idea de que tanto los responsables de los negocios, como los clientes de los mismos, cumplan todo el tiempo estrictas medidas de bioseguridad. No cabe duda de que es importante la apertura para este sector de la economía, entre otras cosas porque es una buena noticia para centenares de familias que directa o indirectamente reciben beneficios de su entrada en operación, pero no debemos desconocer que esta actividad entraña, per se, un riesgo grande para la posibilidad de aumentar los contagios.

Para nadie es secreto que el consumo de bebidas alcohólicas tiene efectos excitantes en un primer momento y luego sedantes, en la mayoría de las personas, lo que, según los sicólogos, lleva a los bebedores, entre otras cosas, a experimentar distorsión de la realidad, autoengaño y déficit de atención, lo que, para el caso de la protección social al contagio de COVID-19, no es muy halagüeño, ya que por descuido o simple confusión, las personas pueden, dentro o fuera del bar, incurrir en comportamientos peligrosos para sí mismos y para los demás, en el contexto de la crisis sanitaria que afrontamos.

Nuevamente, como en todas las etapas de la pandemia que hemos vivido en momentos posteriores a muchos países, la experiencia de estos nos indica que en la mayoría de lugares donde se abrieron los bares, se presentó un rebrote de la enfermedad, que para entonces estaba en niveles muy inferiores a los nuestros. Incluso en países como España o Inglaterra, la medida tuvo que ser anulada o matizada al máximo. Solo si tenemos estas advertencias presentes y si se cumple estrictamente la regulación que se cree para esta reapertura, podría reactivarse un sector de la economía sin causar un grave perjuicio al sistema de salud, que apenas comienza a recuperarse de la saturación en que estuvo en las pasadas semanas.

editorial
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