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Editorial
Jueves 29 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Regresa la amenaza de la guerrilla a Santander

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Luego de mucho tiempo en el que la guerrilla del Eln había salido del territorio santandereano y con ella se erradicó el fenómeno subversivo de los límites departamentales, en los últimos cinco años hemos visto cómo la presencia de estos grupos armados ha vuelto a sentirse, especialmente al Magdalena Medio, lo cual, según los expertos, se debe principalmente al recrudecimiento de las acciones violentas en la zona del Catatumbo, en Norte de Santander, a donde fueron a ubicarse no solamente la mayor cantidad de militantes del Eln, sino también de grupos paramilitares y de brazos armados de mafias del narcotráfico.

La conjunción de todos estos actores violentos desató una guerra en ese territorio que hizo que algunos de estos grupos se vieran en la necesidad de desplegarse hacia otras zonas, una de ellas, las tierras santandereanas. Es por esto que hemos visto desde 2021 algunas acciones del Eln en nuestro territorio, la más lamentable de ellas, el ataque dinamitero que hicieron en la vía entre San Gil y Pinchote, en febrero de 2022, que dejó inicialmente ocho personas heridas, dos de las cuales murieron posteriormente. Así mismo, se han denunciado secuestros y ataques a la infraestructura de Ecopetrol en estos últimos años.

Ahora, en un oportuno llamado de atención, y en la misma línea de análisis de lo que ha venido ocurriendo, el gobernador Juvenal Díaz Mateus ha indicado que, en la provincia de Soto, en una zona bastante cercana al área metropolitana de Bucaramanga, en jurisdicción de Suratá, han detectado un campamento del Eln, lo cual es un hecho bastante significativo y que, sin duda, debe mover a las fuerzas del orden, dentro del marco, claro está, de las conversaciones de paz que se siguen con el gobierno, pero sin caer en la ingenuidad de pensar que esta presencia no es una amenaza real para la región.

Tenemos, entonces, la presencia de este campamento de la guerrilla, que viola el cese de hostilidades, según lo ha afirmado el mismo mandatario; pero, además de esto, se tienen ya noticias de presencia de delincuentes del Clan del Golfo en el Magdalena Medio Santandereano, todo lo cual conforma un cuadro en extremo preocupante para un departamento que, como el nuestro, sufrió una de las peores épocas de la violencia en el siglo pasado y, después de superarlas, no está dispuesto a que estos tiempos regresen a atentar contra la vida y la libertad de los ciudadanos, ni contra la producción y la tranquilidad de la región.

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Publicado por Editorial

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