miércoles 04 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Rosario de equivocaciones

Desde el domingo pasado, el país ha sido testigo de un rosario de  equivocaciones y yerros cometidos por varios de quienes han sido protagonistas en la liberación de seis de los colombianos secuestrados por las Farc.

Algunos de tales errores han logrado salir a la luz, otros aún no; varios han sido ya decantados y analizados por medios de comunicación, otros no. La verdad real se conocerá, pero llegar a ella no será fácil ya que exige un elemento que ha estado ausente: imparcialidad y sosiego para poder pasar por el cedazo de la sensatez cada versión y quitarle los intereses creados que tiene adheridos.

La más grande impertinencia y falta de prudencia de tal rosario ha sido protagonizada por el periodista Jorge Enrique Botero, quien actuó en el episodio de liberación como testigo de piedra de la sociedad civil e intempestivamente mutó a reportero irreflexivo quien con sentencias precipitadas e insensatas, generó problemas que han podido hacer saltar en añicos la liberación de Alan Jara y  Sigifredo López.

Imprudente fue el que hubiera habido sobrevuelo de aviones militares en la zona donde se estaba produciendo la liberación de las víctimas del secuestro, así tal misión fuera llevada a cabo a más de 20 mil pies de altura. Y lo fue pues algo muy preciado estaba de por medio: la vida de seres inocentes que desde hace tiempo están injustamente en atroz cautiverio. Para el país su libertad tiene inmenso valor.

Nada juiciosa fue la acción del Alto Comisionado de Paz el domingo pasado, cuando negó que hubiera habido sobrevuelos de aviones militares. Lesiva de algo fundamental, la libertad de prensa, fue su proceder ayer martes cuando ordenó que los periodistas no tuvieran acceso al aeropuerto de Villavicencio.
No ha sido cauto el ministro de Defensa cuando al  defender la posición del gobierno ante los medios de comunicación, ha podido actuar con más sensatez al emitir juicios sobre hechos y personas.

Por el contrario, digno de enaltecer ha sido el proceder del gobierno de Brasil. Discreto y sensato en su accionar, su papel ha sido fundamental. Ha demostrado como se le puede dar la mano a Colombia en el drama que vive sin caer en protagonismo ni sobreactuarse.

Juicioso ha sido el proceder de Piedad Córdoba, quien como ella misma manifiesta, ante la opinión pública un día está en el cielo y seis en el infierno.
La liberación de secuestrados que están en condiciones inhumanas en la selva, hace necesario que los protagonistas sean reflexivos y cautos pues el país es mucho más de lo que corrientemente creemos y vemos y no puede seguir viviendo un rosario de insensateces.

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