viernes 20 de marzo de 2009 - 10:00 AM

San Gil y sus 320 años

Esta semana San Gil está celebrando los 320 años de su fundación. Las festividades que sus autoridades han programado, así como su pujanza como centro de desarrollo económico, social, turístico y político, deben ser resaltados, al igual que los servicios que a Santander y a Colombia ha prestado durante los últimos tres siglos.

El día que se reconoce como el de su fundación fue el 17 de marzo de 1689, fecha en que culminó una gestión inteligentemente llevada a cabo ante la Real Audiencia de Santa Fe y ante la Corona, en España, por Leonardo Currea de Betancourt.

Fue éste el puntal de la idea de fundar una villa en el sitio que se llamaba Altival, a orillas del río Fonce. Era un inteligente, perseverante y adinerado hombre de esa época  que bien merece el honroso apelativo de fundado, ya que fue quien impulsó la idea, donó las tierras para el asiento de la villa y gestionó ante la Real Audiencia de Santa Fe y luego en Madrid, las diligencias y documentos exigidos entonces para erigir allí una villa sujeta a la ciudad de Vélez, para que en ella vivieran españoles y mestizos. Además, fue quien propuso que se llamara –inicialmente- Santa Cruz de la Nueva Baeza.

Como el presidente de la Real Audiencia era don Gil de Cabrera y Dávalos, Currea de Betancourt –buscando el favor de la primera autoridad real en estas tierras-, complementó su nombre transformándolo en Santa Cruz y San Gil de la Nueva Baeza, queriendo el destino que los siglos posteriores la conocieran como San Gil.

Luego de arduos trámites, el 17 de marzo de 1689, la Real Audiencia aceptó las capitulaciones de Currea de Betancourt para fundar la villa y le dio tres años de plazo para poblarla y comenzar a construir la iglesia y casa cural, y cinco años para acudir ante Su Majestad Carlos II para que confirmara el auto de fundación.

El tesón de Currea de Betancourt hizo que se cumplieran todos los requisitos y fundó una villa con privilegios políticos, económicos y sociales, dos alcaldes ordinarios, un alférez real, un escribano, un procurador general y cuatro regidores.

En tanto, en forma infructuosa los feligreses de la  parroquia de Nuestra Señora del Socorro fracasaban en su anhelo de que tal lugar fuera ascendido a villa, lo que finalmente lograron el 25 de octubre de 1771, luego de un capítulo en 1711 cuando fue erigida como ciudad sin cumplir exactamente lo exigido para ello, por lo que los sangileños la denominaron ciudad espuria, naciendo una tricentenaria pero muy afable rivalidad.

San Gil ha sido desde siempre un pujante centro económico, social y de desarrollo de una amplia región de Santander, cuna de destacados colombianos de los siglos XVIII, XIX y XX.

Hoy, San Gil es el epicentro del desarrollo turístico del departamento y su empuje es resaltado por propios y extraños. Ojalá por siempre siga siendo puntal de progreso y buen nombre.

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