miércoles 05 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Se espera una decisión de la Justicia a la altura del momento histórico

De la Corte Suprema de Justicia lo que se espera es que se observe en lo que resta del proceso una transparencia absoluta, que sea respaldo de su actuar imparcial, independiente y ajustado a la ley...
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Se produjo ayer la decisión de la Corte Suprema de Justicia en relación con la investigación que se le sigue al expresidente Álvaro Uribe Vélez que profirió medida de aseguramiento consistente en detención domiciliaria para el hoy senador, por los presuntos delitos de fraude procesal y soborno, en un proceso que ha causado zozobra en la nación desde los primeros momentos, pero que en las últimas semanas ha generado diversas reacciones en los distintos sectores políticos.

A nadie le puede caber duda de que la figura de Álvaro Uribe ha ocupado un lugar preponderante en la política nacional durante todo este siglo. Su aparición contundente en la escena nacional al ganar la presidencia en 2002 y su consiguiente reelección en 2006, dieron a su gestión presidencial una trascendencia histórica indiscutible, pues recuperó la seguridad en sectores dominados ya completaente por la guerrilla, lo que marcó su liderazgo, no solo ante sus seguidores, sino también frente a sus opositores, ya que se convirtió en el eje de la política colombiana al hacer que todos los acontecimientos giraran en torno a su figura, su pensamiento y sus posiciones.

Sin embargo, también crecieron lo señalamientos de su supuesta afinidad con grupos paramilitares desde que fue gobernador de Antioquia y durante su mandato, acusación que Uribe siempre ha rechazado con vehemencia. Esta vehemencia del expresidente le llevó a debates intensos y frecuentes, algunos de los cuales han resultado en los estrados en los que el hoy senador ha tenido triunfos y derrotas, pero ninguno como el que ahora lleva la Corte Suprema y que lo hizo, por primera vez en la historia de los ex jefes de Estado colombianos, objeto de una medida de aseguramiento.

En sus primeras reacciones, el expresidente Uribe asumió una actitud correspondiente a su rango, respetuosa de la justicia y en acatamiento sereno a la misma, ejemplo que deben reflejar en su conducta y declaraciones tanto seguidores como opositores, para mantener la salvaguarda de la democracia y la sana convivencia del país.

De la Corte Suprema de Justicia, en este, como en todos los casos, lo que se espera es que se observe en lo que resta del proceso una transparencia absoluta, que sea respaldo de su actuar imparcial, independiente y ajustado a la ley.

Este deberá ser el momento en que la nación demuestre que vivimos en un país en el que las instituciones son garantía de su solidez y que la convivencia pacífica es posible, a pesar de las diferencias de cualquier índole entre los colombianos. Esta decisión no puede ser una fractura más en una socidad de por sí ya suficientemente fragmentada. Debe ser la oportunidad de ya poner fin a tantas especulaciones y llegar a la verdad sobre el actuar del expresidente Uribe.

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