sábado 24 de julio de 2021 - 12:00 AM

Se requiere unidad y gestión para asegurar las inversiones de la ley ‘Bucaramanga 400 años’

toda esa década en la que se iba a transformar para bien la ciudad, hoy es solo un espejismo, una simple promesa, pues además del texto de la llamada ley ‘Bucaramanga 400 años’, no hay nada, todo se quedó en el papel hasta este momento.
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Con la aprobación de la Ley 2062 de 2020, el alcalde Juan Carlos Cárdenas entendió que la celebración en 2022 de los 400 años de fundación de la ciudad iba a significar un acontecimiento de trascendencia histórica a la que la Nación se unía mediante ese acto legislativo que aseguraba el apalancamiento de recursos para emprender obras físicas, además
de la gestión de iniciativas para el desarrollo de la capital del
departamento.

Pero hoy parece que el alcalde y los demás estábamos haciendo cuentas alegres porque lo que ahora anota el mandatario local, es que de esas cuantiosas inversiones que se anunciaron, aún no se puede contar con nada seguro y los buses eléctricos, los escenarios artísticos, las intervenciones en el espacio público, en los colegios emblemáticos, toda esa década en la que se iba a transformar para bien la ciudad, hoy es solo un espejismo, una simple promesa, pues además del texto de la llamada ley ‘Bucaramanga 400 años’, no hay nada, todo se quedó en el papel hasta este momento.

Con sobrada razón el alcalde ha hecho la advertencia de lo que está ocurriendo porque si no se suman a su gestión en este sentido, la dirigencia local y regional, podremos perder una excelente oportunidad de financiar obras y programas que hacen falta desde hace largo tiempo y para las que ya se habían incluso previsto presupuestos, como los $318.000 millones para la compra de una flota de buses eléctricos, además de la transformación del sistema de información de la red de alumbrado público e Internet comunitario; o los $83 mil millones para la rehabilitación del Coliseo Peralta, la Plaza San Mateo, la Casa Custodio García Rovira y la Pinacoteca Beatriz González; los $221.000 millones en proyectos como el Centro Caminable, el Distrito de Artes, Centro Vivo, Zona Rosa y “Distrito K”; o los $134 mil millones para la transformación de los colegios Santander, Inem y Dámaso Zapata.

En circunstancias como esta es que se requiere de la unidad y el liderazgo que deben ejercer los congresistas santandereanos, la clase política con injerencia en el alto gobierno, los gremios, los industriales, etc, pues no se trata simplemente de organizar la fiesta de los 400 años de la ciudad, sino de dar un impulso adicional a sectores de la vida local que hace tiempo lo esperan y lo requieren.

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