miércoles 24 de junio de 2020 - 12:00 AM

Seis centros de salud abandonados en Piedecuesta, en medio de una pandemia

En lugar de seis puestos de salud con años de atención a sus usuarios, lo que tiene Piedecuesta ahora es años de abandono y deterioro en estas edificaciones y los equipos con que se dotaron...
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Pocas veces puede advertirse tan claramente el daño que la negligencia, la incapacidad o la corrupción le hacen a la sociedad como estamos viendo en estos días el perjuicio que a los piedecuestanos les causa el que allí se hayan contratado, construido y abandonado, desde 2015, seis centros de salud que hoy no pueden utilizarse para atender una emergencia del tamaño de la pandemia causada por el coronavirus.

El lamentable caso es la evidencia de una clase política que ve como natural la conducta de entrar a saco en los presupuestos oficiales, con la excusa de construir centros de salud, polideportivos, bibliotecas o cualquier otra edificación, únicamente para ganar acceso a recursos públicos que extraen por las puertas traseras de las contabilidades, hacia sus finanzas personales, sin importar el nocivo impacto que resulta para la comunidad de tal sistema. Y si no es la intención clara y directa de apropiarse de bienes o dineros del Estado, al caos administrativo contribuye también la falta de idoneidad y de compromiso de los contratistas y los mandatarios que no comprenden la importancia de las obras públicas.

Pasa entonces que cuatro veredas y dos barrios de Piedecuesta aún hoy no cuentan con seis centros de salud que se construyeron y abandonaron, como tampoco puede contar con estas infraestructuras la red de atención en salud para casos relacionados con el COVID-19. Luego de que las veedurías hicieran seguimiento a este caso, se pudo llegar, con la Contraloría General, a la determinación de más de un daño patrimonial, mientras que la Procuraduría General inició indagación preliminar.

Según la Contraloría, solo por la construcción se produjo un daño patrimonial de tres mil millones de pesos, entre otras cosas, ocasionado por el uso indebido de recursos de las cuentas maestras y ejecución irregular del contrato. Respecto de la dotación, la Contraloría estimó otro daño patrimonial por valor ligeramente superior a los mil millones de pesos.

En lugar de seis puestos de salud con años de atención a sus usuarios, lo que tiene Piedecuesta ahora es años de abandono y deterioro en estas edificaciones y los equipos con que se dotaron inicialmente y a los que ahora hay que destinar más recursos para recuperarlos.

Es el resultado palpable de lo que es el paso catastrófico de la desidia y la corrupción por las entidades del Estado.

Estas son las situaciones que los ciudadanos deben considerar a la hora de tomar decisiones sobre a qué personas entregar el gobierno de sus bienes y recursos. Una vez más y de forma incansable, pedimos a las autoridades que los responsables paguen por estos abusos a los ciudadanos.

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