jueves 09 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Sigue la lucha por la justicia

La titánica lucha de esta mujer produjo el fallo de la justicia que se esperaba, pero miles de mujeres más que han sufrido violencia sexual esperan que la justicia reivindique sus derechos

Luego de dos décadas de una lucha en la que fue revictimizada, de muchas y muy oprobiosas maneras, Jineth Bedoya encontró finalmente la justicia que tanto buscó para su caso, una historia profundamente dolorosa e indignante en grado sumo: la historia del ataque cobarde y despiadado de hombres que la secuestraron, la torturaron y la violaron, valiéndose, por supuesto, de su superioridad física, de su ventaja como delincuentes y de la complicidad de las autoridades que, no solamente los ampararon para cometer sus delitos, sino en el intento de encubrirlos y de burlar a la justicia.

Jineth Bedoya ha dicho, después de conocido el fallo, que el que ella sufrió fue un crimen que hubiera podido evitarse, si las autoridades hubieran actuado oportunamente como les correspondía, dado que ella los había puesto al tanto de que existían amenazas contra su seguridad y su integridad, pero, evidentemente, no hubo reacción alguna de las fuerzas policiales. Su caso muestra la manera displicente y, como se ha visto, algunas veces connivente de quienes tienen la obligación de evitar los delitos o de quienes deben juzgarlos.

En este caso no solamente hablamos del devastador impacto del crimen en la persona de Jineth Bedoya, sino que hay que hacer referencia a su condición de periodista, puesto que la misma también tuvo que ver en la comisión del delito. Así precisamente lo reconoció y lo destacó el juez en su sentencia de 30 y 40 años de prisión a los agresores, al establecer que este también fue “un atentado contra la prensa misma y el periodismo nacional, que tiene el derecho de organizarse, informar, sin que sus contenidos puedan ser censurados, menos en las condiciones repudiables de este caso”.

El dolor, por decir lo menos, que se le causó a Jineth Bedoya no solo no la amedrentó, ni evitó que siguiera estos 19 años cumpliendo con su deber de periodista, sino que la llenó del valor y la fortaleza suficientes como para ponerse al frente de campañas, fundaciones y estrategias de toda índole, siempre en defensa de las víctimas de violencia sexual. Su nombre y su figura hoy son internacionalmente reconocidas. En el país, la fecha en la que ella fue secuestrada y agredida sexualmente, el 25 de mayo, fue declarada desde 2014, por el entonces presidente Santos, como el ‘Día nacional por la dignidad de las mujeres víctimas de violencia sexual en el contexto del conflicto armado interno.

La titánica lucha de esta mujer, luego de 19 años, produjo el fallo de la justicia que se esperaba, pero ella y miles de mujeres más que han sufrido violencia sexual en el país esperan que la justicia, en lugar de revictimizarlas en medio de un procedimiento judicial ominoso, reivindique sus derechos mediante sentencias justas y oportunas.

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