martes 06 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Tendremos 24 mil nuevos compatriotas

La firma de esta Resolución no solo nos dejará 24 mil nuevos pequeños compatriotas, sino que será también un hecho concreto que podrá anteponerse a los instintos xenófobos de algunos
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Expidió ayer el presidente Iván Duque la Resolución que tuvo la participación también de la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación, según la cual alrededor de 24 mil niños nacidos en Colombia de padres migrantes venezolanos, obtendrán la nacionalidad colombiana, es decir, dejarán de ser apátridas y podrán tener la imprescindible protección del Estado en el sistema de salud, en el de educación, en el de defensa de sus derechos, etc.

En buena hora se produce este que debe considerarse como un hecho concreto de solidaridad del gobierno colombiano para enfrentar la situación de estas personas que han huido del vecino país, cuyo tránsito por nuestras fronteras constituye, ni más ni menos, que una tragedia humanitaria que requiere del concurso fraternal tanto del Estado como de los particulares para que se hagan menos penosas estas horas de angustia, soledad y necesidad que afrontan ante nuestros ojos.

La firma de esta Resolución no solo nos dejará 24 mil nuevos pequeños compatriotas, sino que será también un hecho concreto que podrá anteponerse a los instintos xenófobos de algunos colombianos que no son capaces de entender la compleja situación que viven quienes llegan al extremo de desarraigarse de su tierra y decidir tomar riesgos gigantescos, para tratar de sobrevivir a una condición de hambre, desempleo, desplazamiento y falta de las mínimas garantías de salud.

La medida adoptada por la administración Duque tiene vigencia de dos años, por lo que, obviamente, es un plan de choque para darle la cara a la situación que afrontamos en este momento, aunque es de esperar que si las condiciones de miseria subsisten en Venezuela y con ello se sostiene el éxodo de ciudadanos de ese país, se prorroguen los términos de la resolución para que en ningún caso sea Colombia un Estado capaz de dejar en la tan dolorosa y desesperanzadora condición de apátrida a ningún niño, en ningún caso.

Saludamos entonces la decisión que se ha tomado e insistimos en que esto debe servir de ejemplo de solidaridad y humanidad a quienes miran con recelo, reprobación, incluso con actos agresivos a nuestros hermanos procedentes de Venezuela. Bien lo dijo ayer mismo el presidente Duque: “el camino de la xenofobia es el equivocado”.

Queda únicamente esperar que las autoridades encargadas de tramitar la nacionalidad de estos niños procedan también con espíritu solidario, con eficiencia y ponderación en la evaluación de cada caso, ya que, con seguridad, la mayoría de los padres estarán en situación complicada respecto de su propia identidad o ‘legalidad’ en su tránsito por nuestro país.

editorial
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