domingo 24 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Tenemos que ser conscientes: no volveremos a un mundo igual

El llamado es a empezar a pensarnos en un futuro distinto y prepararnos, porque es un futuro inmediato, que requerirá que todos pensemos en el bienestar común y dejemos al lado los egoísmos.
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Poco a poco el país empieza a retornar de forma gradual a sus actividades, con el desmonte progresivo del aislamiento preventivo obligatorio, que ha permitido a distintos sectores económicos reanudar sus actividades, con el cumplimiento de protocolos de bioseguridad, mientras se espera la decisión del Gobierno Nacional sobre el futuro de la cuarentena, que termina el próximo 31 de mayo.

Sin embargo, el comportamiento que empieza a observarse en las calles deja en evidencia que los santandereanos, y en general los colombianos, han creído que regresar a las calles significa regresar a la vida tal cual la conocíamos antes de la pandemia, bajo la convicción de que ya todo pasó, y desafortunadamente no es así.

Lo peor de la curva de contagios de COVID-19 aún no ha llegado, pues lo que no ha entendido buena parte de la ciudadanía es que todo este aislamiento no tiene como fin que el virus desaparezca, sino que su incidencia pueda atenderse de manera adecuada por parte de los servicios médicos, pues si no hubiésemos estado resguardados la velocidad del contagio habría sido tal que habría colapsado el servicio médico.

Pero llegó la hora de retornar las labores o será la economía la que colapsará, y eso requiere que entendamos que es ahora cuando se tiene que ser más responsable con el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, el distanciamiento social y las medidas de precaución para evitar que se disparen las muertes por coronavirus.

Esta nueva realidad exige una nueva conciencia de las responsabilidades. El desfile de vehículos tratando de subir a la Mesa de Los Santos el pasado viernes en la noche, comienzo de puente festivo, en plena vigencia de toque de queda, deja en evidencia que aún no hemos entendido que tenemos responsabilidad en lo que sigue.

Muy pronto regresará el comercio, más adelante los colegios y universidades, y las oficinas de todo tipo, hasta que poco a poco todo vuelva a tomar su ritmo. Pero ninguno volverá a la realidad tal cual la conocemos. Volveremos a una educación muy probablemente mitad virtual, mitad presencial, a un comercio que tratará de fortalecer las transacciones virtuales y a una fuerza laboral que tendrá en el teletrabajo una nueva alternativa de funcionamiento válida. Y así, muchas actividades cambiarán.

Es el momento de ser conscientes de que de cada uno de nosotros depende salir adelante de esta pandemia. No podemos seguir encerrados, pero no podemos volver a la calle pensando que ya todo pasó, pues lo más duro en las cifras de contagio ni siquiera ha comenzado.

El llamado es a empezar a pensarnos en un futuro distinto y prepararnos, porque es un futuro inmediato, que requerirá que todos pensemos en el bienestar común y dejemos al lado los egoísmos.

editorial
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