jueves 05 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Tras de cotudo…

Con paperas, dice el viejo y conocido refrán, para referirse a situaciones malas que por una u otra razón, empeoran. Para el caso de hoy, difícilmente se podría encontrar un mejor proverbio para describir lo que pasa en el presente con el fútbol en Santander.

Y es que las malas noticias no paran de llegar. De hecho, se amontonan como en una especie de mala racha a la que lamentablemente no se le ve salida en el horizonte cercano.

Primero fue el descenso del Atlético Bucaramanga a la categoría B, luego de una desafortunada por decir lo menos, administración del equipo en el último año.
Equipo que no solamente está en el corazón de los hinchas locales, sino que debería representar con creces y orgullo a la quinta ciudad en importancia en el país, pero que lamentablemente en los últimos tiempos le ha creado una pésima fama en la materia.

Sí. El Atlético Bucaramanga pero sobre todo sus directivos, ha proyectado la imagen ante propios y extraños no solo de tener un fútbol muy pobre y sin talentos, cosa que no es cierta si se mirara y trabajara la rica cantera de jugadores locales, sino como una sociedad que ni siquiera es capaz de tener un onceno medianamente organizado y capaz de jugar en primera división.

Y es precisamente ese punto el que conduce al segundo eslabón de la cadena. Porque además de lo que pierde la ciudad en materia económica y de imagen por no tener representante en la categoría A, ahora hay que agregarle el bochornoso espectáculo protagonizado por algunos hinchas desadaptados el domingo pasado, que decidieron atacar a sus pares del Real Santander por el simple gusto de generar violencia.

En otras palabras, como si no fuera suficiente con que los tres equipos de estas tierras tengan que jugar en la B, ahora algunos remedos de barras deciden acudir a la brutalidad para engancharse en peleas que no solo son estériles, sino dadas las circunstancias de tanta pobreza futbolística, hasta ridículas.

Por el momento, el único que saca la cara por la región es el Real Santander, equipo con administradores serios, dedicados y comprometidos. Sin embargo, no se puede olvidar que esta semana se llevará a cabo precisamente el enfrentamiento entre ese equipo y el Atlético Bucaramanga, juego que debe ser estrictamente monitoreado por las autoridades para evitar que ese cáncer de las barras bravas haga metástasis en una ciudad cuyo fútbol está de por sí en la sala de cuidados intensivos.

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