domingo 28 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Un año con noticias para cinco

Si a cualquier ciudadano colombiano sin importar que sea periodista o no, se le preguntara cuál fue la noticia más importante de este año próximo a finalizar, con toda seguridad se vería en serias dificultades para hacer su elección.

La espectacular maniobra que logró dar de baja a Raúl Reyes, número dos de las Farc; la ingeniosa operación Jaque, digna de los más avanzados cuerpos de inteligencia del mundo que logró la liberación de Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses y once uniformados más; los falsos positivos del Ejército, vergonzosos por donde se les mire, o la estrepitosa caída de las pirámides que dejó en la ruina a millones de colombianos, sucedieron en este 2008 que fue protagonista de noticias como para los próximos cinco años.

Y es que al listado anterior hay que agregarle otros sucesos dignos también de primeras páginas y la atención mundial, como las agrias discusiones con los presidentes Chávez y Correa, la escandalosa parapolítica que no cesa de generar estupor e inclusive la llamada Yidispolítica, que igualmente produjo un fuerte sacudón a las instituciones del  país.

País que como puede verse, estuvo este año en una especie de montaña rusa emocional por cuenta de sucesos muy positivos como los golpes a las Farc, seguidos rápidamente de otros extremadamente nocivos como los falsos positivos o el colapso de las pirámides.

Es por esa razón, debido a ese sube y baja interminable en el cual se atropellan los acontecimientos sin dar mayor tiempo para sopesarlos, que sería pertinente aprovechar como sociedad estos días de descanso y asueto, para analizar cuáles son las razones por las cuales este país parece no tener tregua.

Y es precisamente en ese punto, donde saltan una vez más a la palestra la impunidad crónica y la falta de autoridad. Sí. De analizar las raíces de los sucesos negativos como la proliferación de pirámides, los falsos positivos, la Yidis y la parapolítica, se llega inevitablemente a la conclusión de que es esa falta de operatividad de los organismos fiscalizadores, esa incapacidad eterna de actuar a tiempo, la que en últimas propicia la sucesión de escándalos.

Si organismos como la Fiscalía, la Procuraduría y hasta la misma Policía actuaran con diligencia y rapidez, ese listado de eventos perjudiciales se reduciría a niveles medianamente aceptables.

En síntesis, si se tratara de una utopía, lo deseable para el 2009 sería que se repitieran los golpes maestros dados por el Ejército a las organizaciones criminales, a la vez que se redujeran a números digeribles los sucesos negativos que han estremecido con justa razón a esta sociedad. Sólo aprendiendo las lecciones del pasado, se pueden cristalizar objetivos prometedores para el futuro.

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