domingo 24 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Un llamado a la cordura

Por favor, un llamado a la cordura. Retornemos a la calma, a trabajar por construir y no a destruir lo que nos ha costado tanto como nación sacar adelante.
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Sobre las 7:00 pm del viernes, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, anunció la decisión que ya había tomado de manera conjunta con el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa: el toque de queda para la capital de la República desde las 9:00 p.m. hasta las 6:00 a.m. del sábado. A su vez, anunció el fortalecimiento de la custodia Policial y del Ejército en las calles, para frenar los ataques vandálicos que se registraban en el sur y el centro de la capital, tras las masivas marchas del pasado 21 de noviembre, y convocó a un “gran diálogo social” a partir del próximo miércoles.

Desde 1977, cuando las denuncias de fraude frente a la elección presidencial de Misael Pastrana sobre Rojas Pinilla desataron el caos, no se había decretado el toque de queda en Bogotá. La decisión, si bien pretendió frenar los actos vandálicos que crecían sin control, significó sumir a la ciudad en el miedo, fruto de la desinformación que crecía con las redes, replicaban ataques de vándalos a unidades residenciales, que llevaron a que los vecinos se armaran con palos e hicieran vigilia para defender sus viviendas, información que fue desmentida por la Policía y por el mismo Alcalde de Bogotá. Minuto a minuto se replicaban en chats y redes sociales mensajes que llevaron al país a sentir un miedo que hace décadas no sentía. La misma historia había vivido Cali la noche del jueves.

Es un momento de profundas reflexiones para el país. La tensión ha sido la constante de los últimos días, donde muchos quieren cobrarse créditos políticos en unas manifestaciones que surgieron de diversos sectores de la nación, y que los actos vandálicos opacaron. Sin duda, una era la intención de quienes salieron a marchar de forma pacífica y otra la de quienes sembraron el miedo y vandalizaron las ciudades.

Si bien es de profundo recibo la decisión del Presidente de iniciar el diálogo, esperamos que postergarlo hasta el miércoles no dé espacio para que crezca la tensión nacional.

El gobierno debe entender que si bien es prioritario garantizar el orden y la institucionalidad nacional, es necesario también tender lazos de diálogo.

Pero a su vez todos los colombianos y santandereanos debemos entender que somos también responsables de lo que sucede, en la medida en que todos estamos llamados a no ser amplificadores del miedo y a no caer en el juego de la desinformación, así como en trabajar por preservar nuestra ciudad.

Todos perdemos hoy con la situación que vivimos. Sumir al país en el miedo, en los destrozos, en la desesperanza es atentar contra nosotros mismos. Son los ciudadanos quienes pierden con la destrucción del transporte masivo, quienes se afectan con la daño a cajeros y almacenes, con el miedo de salir a la calle.

Por favor, un llamado a la cordura. Retornemos a la calma, a trabajar por construir y no a destruir lo que nos ha costado tanto como nación sacar adelante.

editorial
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