sábado 24 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Un lunar negro llamado transporte público urbano

Bucaramanga no ha enfrentado con la profundidad y responsabilidad que las circunstancias exigen, uno de los más delicados problemas citadinos que tiene: el transporte público urbano. Frente a la dimensión del dolor de cabeza en que se ha convertido, la ciudadanía considera que la respuesta de las autoridades municipales ha sido tímida e insuficiente y ello ha permitido que el conflicto aumente de tamaño.

Los buses urbanos cometen, a diario y por doquier, contravenciones de gran dimensión e impacto a las normas de Tránsito. Además,  son un gigantesco multiplicador de indisciplina ciudadana. Los taxis son una enciclopedia ambulante de violaciones al Código de Tránsito y sus conductores son cada vez más incultos y agresivos.

Circular por una vía por la que pasen rutas de buses es actualmente una peligrosa aventura. Estos vehículos copan todos los carriles, detienen su marcha en forma brusca e intempestiva en cualquier momento, cualquiera que sea el carril por el que avancen, bien para que suban o se bajen sus pasajeros; generan desorden vehicular, entorpecen el tráfico y hacen que haya disminuido notablemente la velocidad a la que se maneja por las vías bumanguesas.

Frente a la complejidad del problema, la respuesta de la administración municipal deja mucho qué desear. El número de agentes de Tránsito es precario e insuficiente y actúan con indiferencia complaciente. En tanto, el problema crece a la luz del día. El brote de indisciplina cívica que hoy son los buses urbanos debe ser motivo de sanciones rígidas, pues Bucaramanga está salida de madre en cuanto a convivencia ciudadana se refiere.

Es urgente que la administración municipal entienda que debe cambiar su actitud respecto de este asunto y no solo anunciar la toma de medidas drásticas para corregir el caos vehicular que tal tipo de transporte encarna, sino efectivamente ponerlas en práctica y lograr que las autoridades de Tránsito actúen.

Estamos en el umbral de una nueva temporada de fin de año y si a estas alturas no se adoptan decisiones para que haya disciplina y cultura cívica en las vías vehiculares, el asunto llamará a escándalo en el próximo diciembre.

Sobre este asunto, Vanguardia Liberal en forma repetida ha llamado la atención de las autoridades municipales, pero no solo no se han tomado correctivos al respecto, sino que la pacata reacción de las autoridades ha hecho que la situación se agrave día a día.

Hacer ciudad, convertirla en una vitrina mostrable para que quienes a ella lleguen,  se lleven una buena impresión y se pueda 'vender' con éxito en el exterior, pasa por la solución de este problema.

Sin embargo, la ciudadanía es escéptica respecto al eco que entre las autoridades municipales tengan las solicitudes de poner en cintura tan delicado foco de perturbación de convivencia ciudadana pues, hasta ahora, sus respuestas han sido inferiores a la dimensión del conflicto.

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