domingo 11 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Un oro que vale el doble

Ojalá este oro se traduzca ahora sí en el apoyo que el seleccionado nacional femenino necesita para seguir haciendo historia en Colombia

En la noche del pasado viernes, en el estadio de la Universidad de San Marcos, en Lima, Perú, la Selección Femenina de Fútbol consiguió la primera medalla de oro de la historia para Colombia, en los XVIII Juegos Panamericanos Lima-2019. El oro llegó tras vencer en cobro de penales a la selección de Argentina. En el equipo colombiano está la santandereana Daniela Arias, quién jugó en el Bucaramanga.

El triunfo de la selección femenina tiene un sabor de doble triunfo. Solo hace un par de meses, estas jugadoras denunciaron públicamente el trato discriminatorio que han venido sufriendo por parte de los directivos del Fútbol Profesional Colombiano. Según sus denuncias, muchas veces han debido sacar de sus bolsillos los dineros para pagar los gastos necesarios para asistir a las concentraciones, no han tenido asignación de viáticos en distintos torneos, han tenido que competir algunas veces con uniformes usados o con tallas de hombres, entre una larguísima lista de atropellos.

Las denuncias más graves son las referentes a los presuntos casos de acoso sexual presentados en la Selección femenina sub-17 y de haber excluido de la selección de mayores a las que se atrevieron a denunciar. Ante las denuncias de acoso se anunciaron investigaciones que jamás llegaron.

Pero bien lejos de apoyar a las jugadoras, la respuesta de la Federación Colombiana de Fútbol fue la de cancelar la Liga Femenina 2019. Solo la fuerza de estas mujeres, con el apoyo de Acolfutpro, y la presión mediática, hicieron que la Dimayor aprobara la realización de esta liga femenina.

Estas jugadoras han alcanzado el oro panamericano, tras luchar incansablemente contra la falta de apoyo y sobreponiéndose a la discriminación, a los entrenamientos sin los recursos necesarios y a los directivos que abiertamente manifiestan que su trabajo no merece la misma valoración que su par masculino.

El triunfo de la Selección Femenina es un triunfo no solo deportivo, sino contra los perjuicios sociales que aún se mantienen frente al fútbol femenino, pero que afortunadamente hoy en el mundo cambian de manera rápida.

Al colgarse el oro panamericano, muchos de los que les han negado el apoyo a estas jugadoras han salido ahora a celebrar el triunfo como propio. No, el honor es de ellas que han persistido hasta lograrlo.

Ojalá este oro se traduzca ahora sí en el apoyo que el seleccionado nacional femenino necesita para seguir haciendo historia en Colombia.

editorial
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