miércoles 17 de abril de 2019 - 12:00 AM

Un patrimonio histórico que desaparece

En muchos municipios se erigen templos, casas, ornato, obras y demás testigos de lo que ha sido nuestra historia, que caen por la incapacidad de las administraciones de defender este patrimonio

Las imágenes de la Catedral de Notre Dame en llamas en el corazón de París unieron a todo un planeta en el dolor y la impotencia, al ver cómo un patrimonio de la humanidad, testigo vivo de más de 850 años de existencia, desaparecía ante los ojos de todos. Este hecho hizo reflexionar a muchos que existen patrimonios que sencillamente son irrecuperables y no hay nada que pueda suplir su valor histórico.

Aunque el incendio de Notre Dame es un hecho excepcional y doloroso, muchos de nuestros patrimonios han sido destruidos también de manera sistemática ante el silencio de todos. Muchas veces los mismos ciudadanos no somos conscientes del valor que tienen las construcciones históricas y de cómo cada vez que cae una edificación patrimonio cae tras de sí la historia de toda una nación, un daño irrecuperable.

Una de estos hechos, por ejemplo, es la destrucción del centro histórico de San Gil, una increíble arquitectura colonial que desapareció ante los ojos de los santandereanos, que vieron destruir este patrimonio sin decir nada. O las casas históricas del centro de Bucaramanga, que caen a pedazos tras cada aguacero, y con ellas va desapareciendo también la historia de lo que fue el inicio de la capital santandereana.

Por eso es tan importante preservar y defender nuestro patrimonio. Municipios como Barichara, por ejemplo, cuya arquitectura de finales del siglo XVIII fue declarada patrimonio cultural, ha sido amenazada por la entrega de licencias de construcción que ponen en peligro su continuidad. Caso emblemático es el de los locales que pretendían construirse en la entrada del municipio, que de no ser por las denuncias ciudadanas hubieran seguido adelante.

Y otro tanto ocurre con Girón, también declarado patrimonio, cuya belleza colonial se pierde entre el caos de sus calles y el desorden de las ventas callejeras. La riqueza histórica de este municipio es infinita y no se compadece con el descuido al que lo han tenido sometido las distintas administraciones.

Aún en muchos municipios santandereanos se erigen templos, casas, figuras de ornato, obras y demás testigos de lo que ha sido nuestra historia, pero que desafortunadamente yacen en el olvido o, como en el caso de los centros históricos, caen bajo la ambición constructora de muchos y la incapacidad de las administraciones de hacer defender este patrimonio.

Ojalá despertemos la conciencia del valor de nuestro patrimonio histórico y defendamos como ciudadanos su preservación.

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