sábado 24 de enero de 2009 - 10:00 AM

Un tema muy delicado

Los vientos que soplan a nivel internacional en general y en Estados Unidos en particular, vuelven a poner como tema de debate en Colombia la política de Seguridad y su relación con los Derechos Humanos.

Y es que esta semana, muchas cosas cambiaron por el relevo llevado a cabo en la Casa Blanca.

Dos días después de la toma de posesión de Barack Obama, se volvió realidad la decisión de acabar con la violación del Derecho Internacional Humanitario en Guantánamo. Al otro día de tal noticia, el comandante general de las Fuerzas Armadas de Colombia anunció la clausura de la Brigada N° 15 con sede en Ocaña, unidad militar acusada de ser escenario de repetidas violaciones de los Derechos Humanos en el caso de los 'Falsos Positivos'.

Cada 'Falso Positivo' realmente es un acto bárbaro llevado a cabo por miembros de las Fuerzas Armadas con fines que avergüenzan. Pocos sucesos a nivel internacional, han enlodado tanto el nombre de Colombia y de sus instituciones armadas como estos crímenes. Actualmente hay más de 700 procesos penales contra miembros de las Fuerzas Armadas por estos homicidios agravados y más de 900 procesos disciplinarios adelantados por la Procuraduría General de la Nación por tal tipo de conductas. Hay certeza de que más de 1000 colombianos inocentes perdieron su vida en este remolino de ilícitos.

El tema que está sobre el tapete es que el país no puede actuar lentamente en estas materias, ni con sordina. Desafortunadamente la cultura colombiana actual hace que solo se comiencen a tomar medidas un día después de volverse escándalo cada descalabro.

Una verdadera política de seguridad en el siglo XXI erige a los Derechos Humanos en un ícono. Es cierto que actualmente nuestras Fuerzas Armadas tienen una política de Derechos Humanos avalada por la ONU y que ha habido eficaz cooperación con la Fiscalía en casos execrables como los de Jamundí y San José de Apartadó, pero cuando afloran alianzas vergonzosas como la que en una unidad militar de Arauca se pactó con el Eln, mucho de lo caminado salta en añicos.

Tampoco favorece al buen nombre de las Fuerzas Armadas el episodio procesal que pretende que la investigación penal contra militares por los sucesos del Palacio de Justicia ocurridos hace 22 años, pase a la cuestionada Justicia Penal Militar.

Se sabe que en un medio como el castrense, implantar la política de los Derechos Humanos no es fácil y menos tratar de hacerlo de un día para otro, pero las circunstancias y la presión internacional son apremiantes. Nada se saca hoy con modernizar tecnológica y logísticamente a las Fuerzas Armadas si en su seno no se implanta una ágil política de Derechos Humanos y se adecúa el pensamiento militar y su doctrina al signo de los tiempos.

Hoy la gloria militar comprende un capítulo nuevo, la defensa de los Derechos Humanos, razón por la cual esta es una de las principales banderas del siglo XXI.

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