jueves 23 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Una burla del alcalde con los residentes de Cabecera

Los controles anunciados o no se hicieron, o fueron deficientes, o terminaron por repetir los sonoros fracasos en los que, durante estos últimos años, terminaron los pocos intentos que hizo la alcaldía por poner coto a una situación que, algunas veces parecía patrocinar, en lugar de controlar
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El hecho de que a seis semanas de entregar su cargo, el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, anuncie medidas especiales de control en la zona de negocios nocturnos de Cabecera, un problema al que nunca atendió con la eficacia, la diligencia y la firmeza que debía hacerlo durante sus cuatro años de mandato, se siente como una burla; que lo haga, además, luego de las declaraciones que días atrás hiciera el alcalde electo Jaime Andrés Beltrán en ese mismo sentido de reforzar los controles allí, es un acto de imprudencia e inmadurez, que no tiene justificación ninguna.

Pero, si a estos gestos impropios de un representante de la democracia, de la voluntad popular, que debería estar en estos días esforzándose por entregar el gobierno en las mejores condiciones posibles, le sumamos el hecho de que, los controles anunciados o no se hicieron, o fueron deficientes, o terminaron por repetir los sonoros fracasos en los que, durante estos últimos años, terminaron los pocos intentos que hizo la alcaldía por poner coto a una situación que, algunas veces parecía patrocinar, en lugar de controlar. En el último fin de semana las noches siguieron siendo el amparo del ruido, la violencia y la delincuencia.

Las riñas, los escándalos, el consumo de toda clase de sustancias hasta muy entrada la noche, mostraron la desidia de las autoridades y lo oportunista que fue la declaración del alcalde sobre las nuevas y fuertes medidas que iba a implementar. El alcalde electo, de todas maneras, debería tomar nota de esta situación que podría demostrar, una vez más, que las acciones de choque poco aportan a la solución del problema y generalmente logran el efecto contrario de exacerbar las redes de microtráfico, comercio sexual, consumo, etc que se dan allí y que pueden terminar estimuladas por la prohibición.

Al acudir a la calle, se está actuando sobre la última de las manifestaciones del problema, que son los asistentes a estos lugares, luego lo que se provoca es que pasemos de riñas entre ciudadanos, a enfrentamientos de estos con la autoridad. Produce soluciones más efectivas y de largo plazo, ir sobre las causas del desorden que, además, no son desconocidas, sino que no han sido enfrentadas con sinceridad y determinación. Velar porque los dueños de los negocios cumplan real y permanentemente con todas las normas que los regulan, incluido el POT, es lo que se necesita, y para ello, si decide hacerlo, el nuevo alcalde tendrá que demostrar el peso específico de su liderazgo.

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